«Pontevedra es una ciudad que se presta a consumir cultura»

PONTEVEDRA

La gerente se sienta junto a los tertulianos del Café Moderno para hablar de los planes inmediatos en el edificio de la plaza de San José

29 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Hace un año que dio un giro radical a su vida profesional. De ser uno de los rostros familiares en los informativos de la televisión autonómica, Gloria Rodríguez ha trasladado su experiencia en comunicación a un puesto más alejado de las cámaras, pero que tiene mucho de relaciones públicas, el de gerente de la Fundación Caixa Galicia para la provincia. Pero ya antes de vincularse laboralmente al Café Moderno tenía especial fijación por la escultura de César Lombera que completó la plaza de San José, el conjunto de tertulianos del viejo café.

«Me parece que se ha convertido en un referente, no solo para los pontevedreses, porque si hiciéramos una encuesta no habría uno que no se haya hecho la foto en una de las sillas que dejó vacías el escultor, sino también para la gente de fuera -indica-. Ya me gustaba antes de incorporarme a Caixa Galicia, pero desde el punto de vista profesional está muy vinculada a nuestro centro y también le tenemos un cariño especial evidentemente».

Nacida en Ourense, ella se considera pontevedresa de adopción desde que se estableció por primera vez en la ciudad en 1991 para comenzar su trayectoria profesional en el Xornal Diario. De allí pasó a llevar la corresponsalía de la Radio Galega y, posteriormente, a ser delegada de la TVG en la ciudad. En 1997 dio el salto a los informativos de la autonómica en Santiago y recuerda que la primera noticia que tuvo que dar en el Telexornal de noche fue la del asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco a manos de ETA aquel triste 11 de julio. «Me acuerdo que casi me caigo -señala-. Me tocó leer la noticia de que lo habían matado. Fue un estreno difícil...».

En Santiago estuvo hasta el año 2005, en que regresó para incorporarse de nuevo a la delegación de la TVG, y un año después, coincidiendo con su maternidad, ya tenía planificado otro rumbo. «Había decidido ya dejarlo después de la baja y cambiar completamente -explica-; tocaba otro camino. Empecé un máster en Dirección Comercial y Márketing y en medio de éste y de una niña recién nacida me surgió esta oportunidad, a la que no pude decir que no».

Afincada de nuevo en la ciudad en la que decidió asentarse «porque nos parece deliciosa para vivir», Rodríguez no echa de menos su etapa como periodista, «aunque reconozco que fue preciosa, y de hecho si estoy donde estoy es gracias a la experiencia que he desarrollado en ese campo, porque a fin de cuentas nosotros somos comunicadores y ahora desempeño también una labor de representación de la fundación». De su actual trabajo, destaca que le ha abierto nuevas perspectivas «que igual tenía olvidadas». «Es un trabajo gratificante y además es un reto porque me incorporé en un momento de reestructuración, en el que se ha creado una gerencia provincial para que haya una mayor coordinación entre las sedes de Vigo y Pontevedra».

Reforma

Si en la ciudad olívica el gran reto de la fundación es ahora la rehabilitación del Teatro Fraga, que lleva a cabo el arquitecto César Portela, en la sede del Café Moderno los planes contemplan también un refuerzo de la programación cultural y, además, una probable reforma de la cafetería para dejarla más a la vista en la plaza de San José.

«Es algo en lo que trabajamos ya -comenta- y estamos en proceso de estudios previos y de análisis sobre cómo lo haremos. Pero puedo decir que en un plazo no muy largo, tendremos una cafetería más abierta a la calle. Queremos recuperar el Moderno como un lugar de ocio en general, porque además ese fue el espíritu de la reforma del edificio en su día y con el que se desarrolla la actividad. Pretendemos vincularlo siempre a la tradición, porque el Moderno es una institución en Pontevedra. No podemos perder eso, porque sería una pena y porque tampoco nos lo perdonarían».

De todos modos, puntualiza que la actuación respetaría la rehabilitación llevada a cabo por Álvaro Siza. «Cualquier reforma que hagamos va a afectar más al mobiliario y al uso de espacios para sacar más partido al local; nunca tocaríamos elementos que son bienes a conservar», añade. El proyecto permitiría, por ejemplo, volver a desarrollar en la cafetería las tertulias que hicieron famoso al Moderno. «Será un espacio importante en el edificio», afirma.

Otro de los objetivos pasa por fomentar actividades que atraigan a la gente joven, un público que todavía limita su consumo a cierto tipo de cultura. No obstante, para Gloria Rodríguez, «Pontevedra es en general una ciudad que se presta a consumir cultura -afirma-. La gente responde a las actividades y además es muy exigente con la calidad. Y nuestro objetivo es que no tenga que salir de la ciudad para encontrar grandes referentes de conciertos o exposiciones, porque eso es también un polo de atracción para la gente de fuera». Como ejemplo de esta afición, recuerda por ejemplo que en Semana Santa tuvo más espectadores la exposición de Antonio Murado que se desarrolla en el Moderno que la otra parte de la misma que se exhibe en Vigo. «Son datos -apunta- que sorprenden a los propios comisarios de las muestras».