La polémica por la suspensión de actos en la jornada de reflexión del 8-M marcó ayer el pleno provincial. La historia arranca con la decisión de la junta electoral de suspender, a petición del PSOE, un acto con 400 mujeres que la Diputación tenía previsto celebrar el 8-M con motivo del Día da Muller Traballadora. La junta prohibió cualquier acto institucional y el PP instó, por su parte, la suspensión de la celebración del patrono de los bomberos de Pontevedra a los que invitó el alcalde, si bien habían sido organizados por la plantilla.
El portavoz del BNG pidió ayer a la Diputación que no pagara con el Concello de Pontevedra los problemas que pudiesen plantearse en el ámbito provincial. César Mosquera se preguntó por qué los populares no habían pedido la suspensión del día de los bomberos en otros municipios o de la Festa do Caldo en Mourente. El PP argumentó que la prohibición de actos institucionales valía para un caso y para el otro.
El ágape de bomberos tuvo lugar finalmente como reunión de amigos. El cura se negó a suspender la misa y los jefes militares terminaron celebrando San Juan de Dios «sen uniforme por se a xunta electoral creaba algún problema» y de «xeito un tanto clandestino», dijo Mosquera. El PP señaló que no había pedido la suspensión de la misa y que el BNG intentaba reconciliarse con los bomberos tras años de tensiones. Louzán pidió a Mosquera también que fuese a la procesión de la Peregrina, tras su defensa de la misa. El nacionalista respondió que los diputados tienen «liberdade para ir onde lles dea a gana».