Emilio Pinto Rodríguez es el director de la Fundación Internacional O Belén, de Guadalajara, que tiene como objetivo ayudar a los menores en situación de desamparo social con mayor riesgo de trastorno de comportamiento y a los adultos de su entorno. Ayer participó en las jornadas sobre convivencia escolar de Cruz Roja, celebradas en la Diputación.
Como experto conocedor de la problemática juvenil se posiciona en contra del botellón, «un moda inventada hace pocos años y que yo llamaría el síndrome del búho». Y se explica: «Porque, ¿qué diferencia hay en entre tomar una cerveza a las cinco de la tarde y tomarla a las dos de la mañana? Que por la noche, la ciudad no tiene ley. Yo puedo romper farolas y hacer lo que me dé la gana y nadie me va a castigar por nada, es la filosofía del yo la hago y tu la pagas».
Tiene muy claro que se trata de una moda y que todos los jóvenes, a lo largo de los tiempos, quieren saltarse los límites, «pero para eso está la ley, para eso están los ayuntamientos, y para eso está también el sentido común de los padres, para decir lo que no podemos consentir sino queremos que al final, el chaval se convierta en un alcohólico». El experto es muy tajante en este tema y considera que «el botellón con un menor, debe estar prohibido. Eso es fomentar el consumo del alcohol y cosas nada buenas, y como es malo para los chicos, debemos de evitar que los menores estén en el botellón».
También considera que los 18 años no representan una edad adulta responsable. «Como padre, pienso que en este caso la justicia tiene que elevar esos niveles. No me parece que hoy en día, un hijo con 18 años sea un adulto responsable, maduro, ni independiente. Porque tú como independiente, puedes hacer lo que quieras, pero mientras se está bajo el sustento de una familia, hay que devolverle a los padres el respeto que se merecen».
Respeto
En este punto, cree que la sociedad tiene que hacer un esfuerzo por devolver a los padres ese respeto, «que no es nada malo aunque ahora parece algo negativo. El respeto ha funcionado bien toda la vida, lo que no funciona es su falta».
Sobre las negociaciones que se están llevando a cabo estos días entre el Concello y asociaciones de jóvenes para abordar el traslado del botellón, Pinto Rodríguez considera que «están equivocados». «Hay cosas que son innegociables. Desde mi punto de vista, lo malo es innegociable y como eso es así, tenemos que darnos cuenta de que ese no es el camino». «Lo que habrá que negociar -concede- serán las vías alternativas al botellón, porque es igual el lugar donde se celebre. Hay modas que no hay que seguir y ésta es una de ellas, aunque cada uno puede tener su opinión. Los jóvenes siempre se han pasado el límite, o lo han pretendido, pero los adultos están para pararlos, para decir no».
«Ahora tenemos además, el ejemplo del tabaco -añade-, que perjudica y no se deja fumar en ningún lado. ¿Se va a dejar hasta el coma etílico al que va al botellón? O es que creemos que el botellón es para tomar sólo un chupito, para probar?».
En cuanto a la responsabilidad de este fenómeno, incide en que es compartida. «Es de todos. En África dicen una frase preciosa que es que para educar necesitamos a la tribu entera, y con los jóvenes tan importante es la misión del profesor, de los padres y la de los políticos, que tienen muchos que decir en este tema».