Compaginar la vida de noche con la rutina del trabajo de día no es fácil, pero José Alberto Reboredo es un ejemplo de que sí se puede, aunque a veces cueste más que sacrificar algunas horas de sueño.
-¿Cómo acabó en este trabajo?
-Yo trabajaba de encargado en un pub y de ahí empecé a venir los fines de semana, tenía amigos aquí y así empecé a trabajar de portero. Y como tengo algo de idea de cómo hay que comportarse encajé enseguida.
-¿Cómo ve la vida de noche?
-Es una vida fastidiada, no puedes tener vida personal casi...
-¿Qué se necesita para ser portero además de saber cómo es la noche?
-Tienes que ser serio y tener mucho cuidado con los amigos, que son los que más piden.
-¿Cómo se comporta la gente?
-En este discoteca muy bien, la mejor con la que me he encontrado. Son gente muy pacífica, nunca se meten en líos, peleas...
-Además de echar a la gente que arma jaleo ¿a qué se dedica el portero?
-Vigilo que no se fumen sustancias ilegales en el local, controlo al personal para que no se pase con la gente y poco más; aquí es tranquilo.
-¿Qué hay del tópico de no dejar pasar a la gente por su indumentaria?
-Aquí no hay tópico. Querían prohibir que la gente vaya con chándal, porque se está poniendo de moda y no les debe de resultar adecuado.