El BNG cree necesario analizar los pros y los contra y pone la decisión en manos de la junta de gobierno
Casal quiere sacarlo de Santa María y los vecinos de ese barrio harán una petición formal en el mismo sentido
La reforma del Campillo es una de las obras que más expectación despierta de la decena de proyectos de rehabilitación del entorno de Santa María, en el corazón del centro histórico. Entre otras cosas, porque podría llevar consigo la eliminación del botellón que concentra cada fin de semana a cientos de jóvenes en este espacio emblemático.
La concejala socialista, Teresa Casal, como nueva responsable de las actuaciones en el casco antiguo, tiene clara su intención de que cuando finalicen las obras del Campillo no vuelva a celebrarse allí el botellón. Pero, como ella misma reconoce, «que se consiga o no es otra cosa», teniendo en cuenta, además, que tal decisión y las alternativas de reubicación de este fenómeno de beber en la calle, no depende sólo del PSOE, sino también de sus socios de gobierno del BNG, competentes en materia de seguridad ciudadana.
Casal pretende recuperar El Campillo y su mirador como un lugar agradable de esparcimiento y paseo para todos los ciudadanos, convencida de que «canto máis bonito e iluminado, máis se respectará e disfrutará».
Para lograr su objetivo de sacar de allí el botellón contará con el total respaldo de la asociación de vecinos de Santa María. La presidenta de este colectivo, Pilar Señoráns, confirmó ayer a este periódico que harán una petición formal al Concello en tal sentido en sendas reuniones que tienen pendientes con Teresa Casal y también con el concejal nacionalista, Guillerme Vázquez.
Señoráns indicó que comparte plenamente el criterio de la delegada socialista para el centro histórico de evitar que El Campillo siga siendo una zona de botellón y confía en que en el BNG, «que siempre fueron dialogantes con nosotros», dijo, esté dispuesto a buscar y dar soluciones.
Las principales quejas vecinales hacia el botellón son por el ruido y la suciedad que genera, pero la presidenta de la asociación de vecinos de Santa María argumentó también que la supresión de este fenómeno en El Campillo debería adoptarse en defensa del patrimonio histórico de la ciudad.
Nada decidido
Por su parte, el concejal responsable del área de Protección Ciudadana, Guillerme Vázquez, puntualizó que no hay nada decido al respecto y evitó de momento pronunciarse sobre la conveniencia o no de trasladar el botellón. «Eu agora non podo aventurar se se vai cambiar, nin para donde».
Indicó que «chegado o momento se falará na xunta de goberno e se determinará o que haxa que determinar». Entiende que se trata de un tema que habría que analizar seriamente y en profundidad, «vendo os pros e os contras, as medidas que requeriría, os lugares e demáis».
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