Rechazo los lamentables actos vandálicos infringidos al que llaman Botánico de Montealegre. Me parece inaceptable el horario de acceso a ese recinto sin parangón en lugar alguno. Pero sobre todo quiero y debo hacer constar que lo allí realizado está muy lejos de poder ser considerado como Jardín Botánico. Por eso pienso que los letreros que en su entorno lo proclaman como tal son fruto de un discurso político exagerado o de una ignorancia imperdonable. Porque un Jardín Botánico no lo es tan sólo por abarcar un espacio de monte cercado con un controlado y reducido horario de visitas. Es mucho más. Y no pasa nada porque sea, de momento, un parque forestal. El Montealegre lleva ahí muchos años y desde rapaces lo hemos conocido y disfrutado. Por eso nos cuesta aceptar que así de golpe nos digan: ahí tienen el Botánico siempre deseado y nunca realizado. Porque no es cierto o, si prefiere, resulta exagerado.
Si desea ver en Ourense un espacio con sabor a Botánico diríjase al Posío y ante el cartel explicativo lea y medite lo que dice: «Antiguo campo que desde mediados del siglo XIX se convirtió en Parque Público y Jardín Botánico por iniciativa de profesores del Instituto con especies traídas del Botánico de Madrid». Y recréese con las Sophoras, los Brachychitos, la Washingtonia y otras muchas especies recogidas en el libro del doctor Rodríguez Gracia.
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