La historia de la extinta Coalición Galega sigue fresca en su memoria
28 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Revive su vida con la pasión y la frescura del presente y su capacidad narrativa engancha. Marcial Vázquez Ferreiro (Ourense, 1952) podría escribir buena parte de la historia de la Transición en la provincia y el resto de Galicia. «Yo, en política, siempre he luchado en pleitos pobres», apunta, con cierta dosis de humildad. Gran conversador, el reto es la síntesis. Nació hace 59 años en Marcelo Macías, frente al edificio de Telefónica, y su pituitaria guarda el aroma de la fábrica de caramelos del bajo de su casa de la que venía «un olor que era una delicia». Reconoce haber sido «un mal estudiante», pero nunca es tarde si la dicha es buena y a los 42 años se licenció en Derecho por la UNED.
Ya era funcionario del extinto Instituto Nacional de Previsión. La sede de la actual Tesorería de la Seguridad Social es hoy su rincón. Allí trabajó su padre y allí conoció a su esposa, de ahí que el inmueble y sus historias «hayan marcado mi vida».
Marcial bebió pronto del manantial de la política. En casa había recuerdos de un abuelo «paseado» en la Guerra Civil y en la clandestinidad se oían emisoras de radio censuradas por Franco. Llegó la democracia y se alineó en UCD y luego en Coalición Galega, aquel partido que iba a por todas «y que se murió por las luchas internas del poder». Aquella amalgama de nacionalistas moderados tocaban la partitura compuesta por Eulogio Gómez Franqueira, uno de los líderes más añorados por varias generaciones. El fundador de Coren para él «fue el paisano más inteligente que vi en mi vida», entendiéndose por paisanismo la capacidad de conectar con la gente llana. «Su muerte fue un desastre en todos los sentidos», apunta. Dice que «era capaz de asumir un liderazgo sin hacer ostentación externa de su poder, lo cual es tremendamente complicado».
Coalición Galega quedaría pronto para los restos y Marcial Vázquez fue bajo sus siglas «un chico para todo: desde hacer el ideario político hasta cubrir las credenciales de los interventores electorales».
Ve ahora la política desde la lejanía y el desencanto, «porque antes estábamos más cerca de los ciudadanos y ahora se olvidan de resolver los problemas de la gente». Les insta a «recuperar los valores y la ética», pero no tiene muy claro que eso se produzca, de ahí que surjan desencantos como los del 15-M: «esa desilusión ya la venían manifestando las encuestas del CIS desde hace años». Marcial sigue disfrutando como nunca de los encantos de una ciudad que le seduce a diario aunque, como tantos otros de su generación, observa con pena como no se fomentan los recursos productivos y lamenta que «nos estemos descapitalizando intelectualmente con la emigración juvenil».
Era el principal candidato a presidir la Diputación si las predicciones de Pachi Vázquez se hubiesen cumplido. Ahora renuncia a seguir siendo el portavoz del PSOE. En estos tiempos, es un gesto a valorar.