«No soy más que un cocinillas»

Fina Ulloa
fina ulloa OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Empezó preparando la comida para su novia y hoy triunfa en Internet

02 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Alfonso López es, ante todo, un joven pragmático. Estudió Empresariales porque le parecía que tenía más salidas y porque no podía hacer Bellas Artes que, según confiesa, era su verdadera vocación. Su olfato no erró y los números, las estrategias de márketing y la gestión de grupos humanos le dan de comer. Sin embargo se está haciendo famoso por algo bien distinto: un blog en Internet -que ha bautizado como recetasderechupete.com- se ha convertido en una catapulta social para este ourensano con orígenes en A Penalba. Ha superado las 280.000 visitas y las 700.000 páginas vistas. Y algunos profesionales han incorporado sus recetas a menús de restaurantes.

-¿Cómo sienta que le copien los profesionales?

-Muy bien, imagínate. Para mí es un orgullo que alguien que de verdad sabe de esto diga que ha usado una receta mía. Al fin y al cabo yo no soy más que un cocinillas aficionado.

-¿Se esperaba el éxito de su blog?

-Para nada, Fue algo que surgió de casualidad: a mi pareja no le gusta cocinar y yo le preparaba lo que llevaba en un táper para el trabajo (en Madrid lo de venir a comer a casa es misión imposible) y los compañeros empezaron a pedirle las recetas. No eran cosas raras, yo hacía platos sencillos, de toda la vida. Ella les daba mi correo electrónico, pero llegó un momento que las peticiones eran bastantes y pensamos en meterlo en un blog. Así empezó.

-¿Cómo dio el salto a ser uno de los diez blogueros invitados a la Feria del Pincho de Pamplona?

-Una cosa lleva a la otra. Al final acabas conociendo a gente que te invita a sitios y allí conoces a más gente. Y como compartes el interés por la cocina acaba generándose un movimiento muy interesante. Así fue como empezamos con lo de Tapas&Blogs. Éramos siete y ahora somos 40 y ya nos cuesta encontrar restaurante para los encuentros.

-¿Y las clases de empanada?

-Una compañera bloguera tiene una escuela de cocina que se llama Apetito. Me invitó y elegí lo de la empanada porque las hago desde pequeñito, es una de mis comidas preferidas y, modestia aparte, me salen bastante bien. Mi abuela Lucrecia me enseñó a hacer la masa de pan y cuando llegué a Madrid me encontré con que las masas eran industriales, pero no como las que se hacen en las panaderías de Ourense, así que le pedí la receta, y resulta que en el blog es una de las cosas que tiene más aceptación y los cursos se llenan en dos días.

-¿Y qué dice la abuela?

-La verdad es que creo que toda la familia está bastante orgullosa de esta faceta mía. En cuanto a mi abuela, para mí es como rendirle homenaje. De hecho su receta del licor café posiciona la primera en Google y mucha gente la está haciendo y eso también ayuda a que no se pierdan sus recetas.

-Se nota que lo pasa bien, ¿se ha planteado cambiar de oficio?

-No, no. Estoy a gusto como estoy. La cocina es un trabajo que quema. La hostelería es muy esclava. No es lo mismo cocinar para un grupo de amigos, que todos los días para decenas de personas. El blog es otra cosa, sobre todo si lo haces por afición como yo. Le dedico los domingos y me ayuda a desestresarme. Hay gente que lleva blogs de forma profesional, pero también te obliga a estar muchas horas cocinando para probar recetas. Y a mí, por lo menos, no todas me salen bien.