Profesiones que salvan vidas

Marta Vázquez Fernández
M. Vázquez OURENSE/LA VOZ.

OURENSE

Rescates en incendios, auxilios a mayores solos e incluso asistencia a parturientas. Son algunos de los imprevistos que afrontan los agentes de la guardia Civil

15 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

Su labor puede resultar vital. Son casi siempre los primeros en llegar a cualquier urgencia y su pericia y rapidez a la hora de actuar puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

En las últimas semanas varios agentes de la Guardia Civil han participado en acciones que han permitido salvar la vida a tres personas. El último caso ha tenido lugar esta misma semana, cuando los integrantes de una patrulla rescataron a una anciana de Barbadás que llevaba tres días tirada en el suelo de su casa, sola, tras haberse caído por una indisposición.

Fue la preocupación de los vecinos de la octogenaria lo que permitió a los agentes conocer la situación de riesgo en la que se encontraba. Llevaban varios días sin verla y en la noche del miércoles decidieron que no podían esperar más, así que avisaron a los agentes y pidieron que una unidad acudiese al piso para ver qué ocurría. Ahora la anciana se recupera de sus dolencias en un hospital.

Semanas atrás otro incidente a punto estuvo de costarle la vida a dos mujeres. Ocurrió en la madrugada del 29 de diciembre del 2010 en una vivienda de Xinzo de Limia. Los agentes del cuartel que estaban de servicio a esa hora fueron los primeros en tener conocimiento de la incidencia, por lo que se trasladaron de inmediato hasta la vivienda.

Dada la hora, los guardias sospecharon que dentro de la casa podía haber gente, por lo que decidieron no esperar. El inmueble estaba cubierto de humo y el tiempo corría en su contra, así que accedieron a la vivienda.

Efectivamente, dos mujeres dormían dentro de la casa sin percatarse del riesgo que corrían. Ambas fueron rescatadas por los agentes y trasladadas de inmediato hasta un centro hospitalario, ya con síntomas de intoxicación por humo. De haber permanecido más tiempo en la vivienda, la situación podría haber sido trágica.

Además, fueron los propios efectivos del instituto armado los que, tras rescatar a las moradoras de la vivienda, trataron de sofocar las llamas de la casa utilizando cubos de agua. Así hasta que llegaron los bomberos y se hicieron cargo de la situación.

Héroes anónimos

Y pese a que para los agentes de las fuerzas de seguridad este tipo de imprevistos forman parte del trabajo diario, sus resultados a veces trascienden el habitual anonimato. Sobre todo cuando son vidas las que están en juego.

Una de esas situaciones tuvo lugar en mayo del 2009. Un agente del puesto de Verín, Felisindo Gómez, salvó a un bebé de mes y medio del incendio que estaba quemando la casa en la que residía con sus padres. Él y su compañero, sin más protección que el uniforme de servicio, se adentraron en el edificio antes de que llegaran otros efectivos y subieron hasta el tercer piso, donde estaba el bebé con su familia. Todos salieron ilesos.

Frecuentes son también las búsquedas de personas que se pierden en la montaña cuando salen de excursión o acampada -en los últimos años se han dado varios casos de este tipo- aunque los auxilios más curiosos se han producido en algunas de las asistencias que los guardias civiles del servicio rural han tenido que prestar en su turno de trabajo.

En una de ellas los agentes tuvieron incluso que auxiliar a una mujer que se puso de parto en la carretera. La parturienta no pudo llegar a tiempo al hospital y los funcionarios la ayudaron en el alumbramiento, trasladándola posteriormente a un centro hospitalario, ya con su bebé.

Crucial, y en este caso mucho más previsible, es el trabajo que realizan los grupos especializados en acciones de salvamento. Es el caso del servicio cinológico de la Guardia Civil. Sus perros adiestrados han participado en los últimos años en numerosos dispositivos de búsqueda y su pericia ha permitido localizar a personas, algunas tras días de intenso trabajo.