La crisis económica ha provocado un aumento en la cría de cerdos para matanza
OURENSE
A todo porco lle chega o seu san Martiño. El dicho sigue vigente, porque no hay cerdo que se libre de la matanza, aunque el san Martiño cada vez se alarga más. En 11 de noviembre es todavía demasiado temprana en lo que al calendario de frío se refiere, así que el momento se retrasa.
Desde hace arios años, el puente de la Constitución y el fin de semana que hoy remata se ha ido consolidando como las fechas escogidas por la mayoría de los ourensanos para las matanzas. Aunque cierto es que se prolongarán durante todo el mes, tal y como atestigua el hecho de que las clínicas veterinarias estén abiertas todos los domingos (para poder hacer el examen de triquinosis).
Cientos de matanzas son las que habrá este mes en la provincia. El número exacto no se conoce, porque no se hace una estadística de los exámenes realizados, tal y como explican desde el colegio de veterinarios de Ourense. Cada veterinario lleva su listado, pero no hay una puesta en común. Y mucho menos se controlan los que no pasan por ese trámite. Eso sí, lo que apuntan los que saben de matanzas es que este año han crecido en número, al menos en Valdeorras. Lo atestigua la veterinaria Begoña Miranda (que ha visto aumentada su carga de trabajo) y también Carlos Terán, el gerente de Agricentro en O Barco, un establecimiento en el que se puede encontrar todo lo necesario para la matanza.
«Si bien es cierto que en los últimos años ha ido bajando el número de sacrificios, este año hemos subido las ventas aproximadamente un 10%», explica. Y hasta tiene una teoría para justificarlo. «La cría de cerdos se había ido perdiendo porque las viviendas actuales no tienen las condiciones para hacerlo, pero ahora, con la crisis, hay mucha gente en el paro, con mucho tiempo libre, y se ha dedicado a criar», argumenta Terán.
Esta parte del trabajo puede hacerse en diferentes tiempos. La manera tradicional es la de criar el cerdo desde que es un lechón. En total, unos once meses alimentando al bicho con restos de comida y con cereales. Pero han ido cogiendo mercado los que optan por encargarse del gorrino únicamente los últimos meses. Se compra en verano y se alimenta en la recta final. Y también los hay que retrasan el momento hasta justo antes del sacrificio (aunque en este caso la matanza tiene que hacerse en un matadero).