Las áreas bañadas por los ríos Búbal y Támega y las piscinas ofrecen en Monterrei un refugio relajante contra la canícula
13 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Situadas en el centro de Albarellos, las piscinas públicas de Monterrei se convierten en la alternativa perfecta para refrescarse en las calurosas tardes de verano en la localidad. Construidas hace siete años, junto a la Alameda y en las márgenes del río Rubín, estas instalaciones deportivas están conformadas por dos vasos, uno para adultos y otro para niños -menores de cinco años y que no sepan nadar-, que ofrecen a los visitantes no sólo la oportunidad de pasar una jornada agradable, tomando el sol, jugando, leyendo o refrescándose en el agua.
Una de las singularidades de esta instalación es la posibilidad de asistir a cursos de diversas disciplinas deportivas. Gimnasia en el agua, yoga o clases de natación son algunas de ellas.
A éstas últimas, en dos niveles y horarios diferentes, también hay que unirles un curso de natación creado y planificado para los niños del Centro de Día de la Cruz Roja de Verín. Además, estas instalaciones cuentan con servicio de bar y zona de aparcamiento para vehículos.
El aforo de las mismas permite acoger a 300 personas y su precio es de un euro para los adultos, y de cincuenta céntimos para los niños. De todos modos, también se puede optar por bonos. El familiar cuesta veinte euros y es el más utilizado por los vecinos.
Con todo, las piscinas de Monterrei también comparten protagonismo en el municipio con las áreas recreativas de Vilaza -bañada por el río Búbal- y la de A Pousa -por el Támega- y en las que todos los días se dan cita decenas de niños y mayores. Aunque también se puede optar por el deporte, con la realización de dos rutas de senderismo, o la visita al patrimonio cultural del municipio, encabezada por el emblemático castillo de Monterrei.