Italia, Suecia, Canadá o Rusia son algunos de los países en los que la denominada casa clima se está extendiendo. «No se trata de utilizar energías alternativas sino de construir algo para lo que voy a necesitar poca energía», insiste el ourensano José Manuel González. Apostar por este tipo de criterios puede encarecer un 10% la construcción de la casa. Pero el ahorro del resto de la vida, en consumo energético, compensa esa diferencia de diez puntos.
Las peculiaridades de la casa que se está construyendo José Manuel González, que ha contado con el apoyo del Inega, pasan también por la colocación y ubicación de las ventanas, el aislamiento del suelo o el establecimiento de un sistema de recuperación geotérmico para coger algo de calor del suelo.
Este ourensano va más allá de su caso particular. Asegura que podría llegarse a mejorar la balanza de pagos de un país, además de contaminar menos y generar una industria.