El cura de Cenlle, Antonio González Losada, está entre los acusados de un delito de tráfico ilegal de armas, once personas en total, de las que una ya falleció. Ayer se conformaron en el Juzgado Penal 1 de Ourense con las penas que pidió el fiscal. Los afectados se reconocieron autores del delito y aceptaron que se les imponga dos años de cárcel y privación de tenencia y porte de armas durante cinco años. Esto es así para ocho de ellos pues al sacerdote se le impondrá un año de prisión y cuatro sin tocar arma alguna. Hay otro acusado al que se le condenará a doce meses de cárcel y a no tener armas en dos años. La rebaja de penas es considerable ya que en principio la mayoría de ellos se enfrentaba hasta ocho ocho años de cárcel por tenencia ilícita de armas y depósito de municiones. Este último delito lo eliminó ayer el fiscal.
El religioso tenía una pistola marca Star del calibre 7,65, arma en buen estado de funcionamiento y 50 cartuchos del mismo calibre. Carecía de licencia con pleno conocimiento de la ilegalidad de su conducta. La munición se la había comprado al acusado ya desaparecido.
Al sospechar que desconocidos comercializaban armas y municiones de ilegal procedencia con venta a terceros, en la zona sur y fronteriza de la provincia, la Policía Judicial intervino los teléfonos de varios vecinos, que no eran un grupo organizado pero entre ellos se ayudaban. La mayor parte son personas de edad.
Primeras detenciones
El 28 de enero de 2007 detuvieron a Emilio Gago Silva, a José González Martínez (ya fallecido), a Daniel Barge García y a Castor Villarino Gayo, todos sin antecedentes. Cada uno en casa tenía todo un arsenal, desde cetmes a lanzagranadas, desde pistolas de 9 milímetros Parabellum a revólveres, subfusiles, carabinas, escopetas, cientos de municiones de toda clase y cañones de escopeta. Aunque no todas esas armas resultan aptas para disparar hay un buen número de ellas que pueden utilizarse. Y de ninguna tenían licencia. El 27 de enero de 2007 hubo más detenciones: la de Ramón Jiménez Calvo, con antecedentes penales por otra causa y la de Ramón Jiménez González, cuando regresaban de comprar a otro acusado sendas pistolas.
El 16 de marzo de 2007 era detenido Francisco Carrera Merayo, sin antecedentes, acusado de suministrar a Castor armas para venta ilegal. En casa tenía munición variada y otros efectos. Ese mismo año era detenido José Luis Pena Barroso, que tenía dos revólveres y una pistola sin licencia. Y Francisco Cobelas Rodríguez por tener una pistola comprada a José Martínez. Otros detenidos con armas sin licencia son Salvador Jiménez Gabarri y Antonio González Losada. A Cástor Villarino y a Francisco Carrera el fiscal les retira la acusación por depósito de municiones.
Esta presencia en el juzgado creó ambiente entre tantos acusados más los testigos y letrados. Los primeros mostraron signos de alivio pues es probable que no vayan a prisión. Uno de ellos tuvo un pequeño mareo.