Dos movimientos sísmicos con epicentro en Larouco fueron registrados el domingo
20 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Un terremoto con epicentro en Larouco y una magnitud de 2,8 sacudió el pasado domingo por la noche la comarca de Valdeorras. Fue a las 20.15 horas, según refleja la página web de Fomento, pero que los vecinos que lo notaron retrasan hasta las diez. Fue entonces cuando se oyó un ruido muy fuerte, es todo lo que aciertan a decir aquellos que lo percibieron. De hecho, hubo quien lo confundió con la explosión de una caldera. Nada más. «Foi como un ruído raro, de fondo», explica el regidor de Larouco, Joaquín Bautista, quien ayer por la mañana descartaba que el movimiento sísmico hubiese tenido ninguna consecuencia a mayores. De hecho, no llegó a producirse ningún temblor perceptible.
A pesar de la sutileza del terremoto, éste se dejó sentir en otros puntos de la comarca. Desde el vecino municipio de Petín, su alcalde, Miguel Bautista, comentaba que él mismo lo había notado, «pero non pensei que fora un temblor, porque non notei que nada se movera». De hecho, tuvo constancia de lo que realmente había pasado al recibir una comunicación oficial desde Ourense, en la que le decían que el epicentro había estado en Petín y la magnitud era de 3,8; «pero hoxe (por ayer) xa corrixiron dicindo que fora en Larouco, e con menos intensidade». Un punto menos, de hecho; en el segundo movimiento, porque hubo uno anterior, a las nueve y cinco, de 1,8, del que nadie se percató.
En A Rúa su regidor, Luis Fernández Gudiña, no notó ninguno de ellos; aunque el segundo sí fue sentido por algunos de sus vecinos. Así lo comentaban en las oficinas municipales, donde entre los trabajadores había quien sí se había llevado un susto y quien se había enterado al día siguiente. Y lo mismo sucedía en la calle. En la barbería de José Siso el tema de conversación era el fútbol. Ninguno de los tres clientes que estaban con él a media mañana habían notado nada. «Eu escoitei que houbera un en Andalucía», apuntaba Santiago Domínguez. El barbero, en cambio, sí conocía la noticia: «Contouma un cliente que veu hai un anaco». Todos recordaban, eso sí, el acontecido hace trece años y con epicentro en Triacastela. «Daquela ata nos botamos á rúa», comentaba Gervasio Couso, a lo que Rafael Fernández asentía.