Los comerciantes solicitan al Concello de Ourense que estudie la implantación de cámaras en la zona histórica
Los negocios del casco histórico y el centro urbano son el blanco perfecto para los gamberros que cada fin de semana salen con un aerosol para emborronar las paredes de la ciudad. Se muestran cansados de tener que estar limpiando con relativa frecuencia los escaparates y persianas de sus negocios. «Al principio todavía te molestabas en denunciar las pintadas, pero luego ves que no sirve de nada y desistes», explica Sinda López, de la Joyería Vila, ubicada en la calle Santo Domingo.
Los empresarios tienen claro que cualquier medida para erradicar las pintadas en los comercios del centro urbano pasa por el aumento de la vigilancia policial. «Lo que reclamamos es más vigilancia policial y menos impedimentos del Concello de Ourense para instaurar medidas de seguridad», señala la propietaria de la Joyería Vila. Y es que, a la hora de instalar persianas protectoras, se encuentran con dificultades. A los meses de papeleo hay que añadir los requisitos: «Nos dicen que tiene que ser de un material determinado y eso nos complica su compra».
En la misma línea se expresaba un informe elaborado por el centro comercial aberto Ourense Centro. Entre las medidas a adoptar para erradicar el vandalismo incluye el establecimiento de dotaciones policiales en la zona y en horario de madrugada de 4 a 7 de la mañana durante los fines de semana, que es cuando se producen la mayoría de las pintadas en los negocios del casco histórico.
Otra de las demandas de los comerciantes pasa por la posibilidad de instalar cámaras de vigilancia en la zona vieja. Según indican desde la asociación Ourense Centro es una medida que ha dado buenos resultados en Santiago, Vigo, A Coruña, Madrid o Barcelona.
Las calles más afectadas
La preocupación de los comerciantes del centro ante el incremento de pintadas y actos vandálicos llevó a su asociación a elaborar un informe. Entre los resultados de esa encuesta destaca que las calles más afectadas son Santo Domingo, Lamas Carvajal y rúa da Paz, ya que el 91% de los negocios ha sufrido un acto vandálico recientemente. Tampoco se libran de estas pérdidas económicas los negocios instalados en las calles Paseo, San Miguel, Capitán Eloy, Cardenal Quevedo y Progreso. La reposición de cada escaparate dañado oscila entre los 600 y los 3.000 euros.
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