El fiscal pide 41 años de cárcel para cinco acusados del secuestro de un hombre que estaba en paro
OURENSE
Necesitaba dinero para pagar un préstamo bancario y decidió organizar un secuestro. Es, según el fiscal, el móvil que propició que en abril del 2008 un vecino de Ourense planease el rapto y extorsión de un conocido suyo al que pretendía sacarle 25.000 euros.
Con ese fin, ideó un plan en el que, según se vería después, dejó muchos cabos sueltos. Tantos que ni el ideólogo de la operación ni los otros cuatro acusados que colaboraron con él, sabían que en aquel momento el objetivo al que iban a extorsionar estaba en paro.
Pese a ello, después de viajar a Portugal para hacerse con una pistola ilegal que le costó 700 euros y de controlar durante varios días los horarios y actividades de la víctima, Francisco José A. G., de 33 años, decidió que había llegado el momento de actuar. Primero, y sin explicarle para qué, le pidió prestado el coche al amigo con quien había viajado al municipio luso de Trado para conseguir el arma, Federico V. P., de 25 años.
A continuación, Francisco citó a las otras tres personas que lo acompañarían para el asalto: Emilio P. Á., de 29 años, Fernando P. S., de 25 años y José Manuel S. P., de 46 años y el único de todos ellos que tenía numerosos antecedentes penales por hechos delictivos cometidos con anterioridad.
Fue el 8 de abril. Los cuatro quedaron sobre las diez de la noche en las inmediaciones del portal de la víctima, que residía en el barrio de A Ponte. A eso de las diez y media, cuando el hombre se disponía a entrar en su portal procedente del gimnasio, Fernando y José Manuel se cubrieron las caras con un pasamontañas y se abalanzaron sobre el objetivo, agarrándolo y amenazándolo con la pistola. Enseguida le gritaron para que subiese al coche, un Opel Corsa de color rojo, y tras introducirlo por la fuerza en el interior, lo tumbaron en el asiento trasero, donde le colocaron una capucha y le ataron las manos con unas bridas. Una vez inmovilizado, Fernando se puso al volante del automóvil, mientras que José Manuel se sentaba sobre la víctima para evitar que se moviera.
El relato de los hechos que ha realizado el fiscal encargado de este caso mantiene que, a continuación, arrancaron el turismo y circularon durante unos quince minutos. En ese tiempo, la víctima fue objeto de numerosos golpes y amenazas, asegurándole los asaltantes que lo matarían si no les daba dinero. «Te vamos a pegar un tiro, sabemos que tienes pasta y si no, sabemos que la puedes conseguir», le gritaban. Mientras, a unos metros del coche y a bordo de un BMW, Francisco José y Emilio supervisaban la operación.
Veinticuatro horas de plazo
En las inmediaciones de la capilla de San Benito de Piñor, lugar escogido por los delincuentes como punto de referencia, el Opel Corsa se detuvo. Los acusados que viajaban en ese automóvil apearon al secuestrado y, bajo amenaza de matarlo a él y a su madre, le dieron veinticuatro horas para conseguir 25.000 euros, que debería entregar en ese mismo lugar. Antes de dejarlo marchar, le robaron la cartera.
Sería ese el último contacto físico entre secuestradores y secuestrado ya que, tras volver a Ourense por sus propios medios, la víctima decidió denunciar a la Policía lo que le había ocurrido. Ahí empezaría a gestarse el final de la operación porque, horas después, y gracias a que los secuestradores enviaron mensajes a la víctima, se logró intervenir sus números y localizarlos a ellos. En menos de un día todos fueron capturados.
Ahora, el fiscal reclama penas de un total de 41 años de cárcel para todos ellos. Las peticiones más fuertes, de 14 años, recaen sobre Fernando P. S. y José Manuel S. P. a quienes se imputa los delitos de detención ilegal, robo con violencia, amenazas condicionales, tenencia ilícita de armas y lesiones. Para el presunto cabecilla de la operación, Francisco José A. G. se reclaman seis años, mientras que Emilio P. Á. se enfrenta a cinco años y medio de reclusión. El último imputado, Federico V. P., podría ir a prisión un año y medio.