Alberto Pardellas fue juzgado ayer por un delito de prevaricación al construir un pabellón junto al claustro
Alberto Pardellas, alcalde del PP en la localidad de Melón, aseguró ayer en el juzgado que nunca supo que el pabellón polideportivo que ordenó construir a 75 metros de un monasterio de origen cisterciense fuese ilegal porque para su construcción necesitaba de autorizaciones de la Xunta y Patrimonio. De hecho, Pardellas aseguró que nunca recibió notificación alguna de la Xunta ni de ningún secretario o funcionario municipal sobre las irregularidades en la obra y acabó diciendo que ni siquiera sabía que el templo situado a muy pocos metros del ayuntamiento en el que llevaba años como alcalde, primero en funciones y luego electo, estaba declarado Bien de Interés Cultural (BIC): «Sé que es un monumento que está ahí, pero yo no sabía nada de eso», aseguró.
Todas estas afirmaciones las hizo el alcalde en el juicio que se sigue en su contra por un delito de prevaricación urbanística. De considerarse probado el cargo, Pardellas podría quedar apartado de la política durante varios años, e incluso ir a prisión.
La prevaricación que aprecian en la conducta del alcalde tanto la Fiscalía de Ourense como la acusación particular, ejercida por dos vecinos de Melón, proviene de que lejos de creer que el regidor no sabía lo que hacía, están convencidos de que Pardellas actuó en contra de la legalidad de una forma «consciente reiterativa».
Prueba de ello sería que el secretario municipal, tal y como él mismo aseguró ayer, realizó un informe en septiembre del 2004 en el que hacía constar que la construcción de un edificio en las inmediaciones del monasterio debía contar con la preceptiva autorización vinculante de la Consellería de Cultura. Por aquel entonces, Melón no tenía plan general por lo que debía ceñirse a la ley de ordenación urbanística, en la que se recogía esta disposición.
Intervención de la Xunta
En enero del 2005 las obras del polideportivo comenzaron y poco después Política Territorial inició una investigación que motivó que los técnicos visitaran la obra y comprobaran que el polideportivo estaba en la zona de protección del monasterio, fijada en 100 metros. Ello motivó que la Consellería iniciara expediente de reposición de legalidad urbanística en abril, notificándolo al Concello de Melón. Aún así las obras continuaron, incluso después de que en julio se acordase su paralización. Los responsables de la empresa que hizo los trabajos, reconocieron que terminaron su proyecto y que cobraron, recepcionando la obra en agosto del 2005. El 1 de septiembre, se dictó resolución de ilegalización de la obra y se ordenó su demolición. Pese a ello, el pabellón sigue en pie a día de hoy y, según se dijo ayer en el juicio, en proceso de legalización por el Concello.
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