PSOE y BNG ceden a una empresa la explotación de las piscinas de Oira por 36 años

La Voz

OURENSE

Una empresa privada será la encargada de gestionar y explotar las piscinas de pago de Oira durante los próximos 36 años. Así lo aprobó ayer la junta de gobierno local del Concello de Ourense, que adjudicó de manera provisional la construcción del futuro polideportivo de Eiroás y la reforma de las piscinas de Oira.

La adjudicación realizada por PSOE y BNG en el Concello de Ourense recayó en las empresa Serviocio S. L., y supondrá la construcción y explotación de estas instalaciones que requerirán de una inversión de 9,7 millones de euros (7,8 millones destinados al polideportivo y 1,8 millones a la reforma de las piscinas). La aportación municipal será de 316.000 euros distribuidos en hasta ocho anualidades.

Las instalaciones de Eiroás incluyen un campo de fútbol de hierba artificial, dos piscinas, gimnasio y sala multiusos. La previsión es que genere entre 25 y 30 puestos de trabajo y tenga capacidad para un millar de personas al día. A la hora de hablar de plazos, fuentes municipales aseguran que estará en funcionamiento a finales del 2010.

En el caso de las piscinas de Oira, que llevan tres veranos cerradas al público debido al avanzado estado de deterioro, la intención del proyecto municipal es convertirlas en un espacio más lúdico, que a partir del próximo verano será explotado por una empresa privada. La hoja de ruta marcada por el área nacionalista de Deportes establece que se abrirán a «mediados do verán».

Estudio de viabilidad

A la espera de que se concrete el modelo de explotación de las piscinas de pago de Oira, un estudio de viabilidad sobre el futuro del recinto incluía una propuesta de precios. En ese listado, que estaba diseñado para el 2009, se establecía que la entrada al recinto tendría un precio aproximado de seis euros al día para los mayores, y cuatro para los menores.

Con la adjudicación de la reforma y explotación de las piscinas, que está vinculado al recinto polideportivo de Eiroás, se confía en poner fin al cierre del recinto deportivo, que durante los últimos años fue motivo de enfrentamiento político entre el BNG y el PP, que se culparon mutuamente del estado de la instalación.