Las termas públicas de la ciudad llevan dos semanas inundadas

OURENSE

Uno de los principales recursos turísticos de la ciudad de Ourense lleva dos semanas oculto bajo el agua. Desde el pasado 4 de diciembre, dos de las tres termas públicas de la ciudad están inundadas debido al repentino crecimiento del caudal del río Miño, a su paso por la capital. La intensidad de las lluvias durante el Puente de la Constitución y la apertura de la presa de Velle, debido al incremento del caudal del río a lo largo de la provincia están detrás de una situación que se repite periódicamente cada año, aunque no es habitual que se prolongue por un espacio de tiempo tan amplio.

Las grandes afectadas por esta subida del Miño son las termas públicas de A Chavasqueira y el Muíño da Veiga. Los cientos de usuarios que cada día acudían a estos espacios termales llevan ya dos semanas privadas de su uso. Un recorrido por la zona muestra un espacio termal vacío y sin presencia de bañistas. Lo mismo sucede en la fuente de O Tinteiro, que es frecuentada por los ourensanos para tratar problemas bucales o de cicatrización de heridas. El agua ha dejado a la fuente sin uso. «É lamentable», asegura uno de los usuarios habituales de los recintos termales que tiene que regresar a su casa sin la posibilidad de utilizar las pozas públicas de A Chavasqueira.

Las únicas que se salvan de la quema, debido a que se encuentran a una cota superior con respecto al río, son las termas públicas de Outariz. Allí el agua respeta a los bañistas que siguen acudiendo a darse un baño pese a las bajas temperaturas de los últimos días.

Los beneficiados

Ante la crecida del río Miño, los grandes beneficiados son los balnearios privados de la ciudad. Tanto el ubicado en A Chavasqueira como el situado en las proximidades de Outariz -ambos están gestionados por la empresa Ibernisha- están a salvo de la inundación y pueden mantener sus puertas abiertas. De hecho, durante el pasado puente de la Constitución se produjo una elevada presencia de usuarios, ya que a los habituales hay que sumar a los que usan las públicas y han optado por la alternativa de pago.