Sorprendente Mariano. Salvo interesadas opiniones de dentro del mundo del fútbol, la supresión de la Ley Beckham parecía haber caído bastante bien entre los españoles. Que un Cristiano Ronaldo, por poner un ejemplo, sea discriminado positivamente por Hacienda no es de recibo. Pero a Rajoy, el líder de la oposición, le gustaría mantener la medida, incluso aunque sea «antipopular».
Curioso que Rajoy, experto en ponerse a cubierto, se moje de forma tan clara en un asunto concerniente al fútbol. Debe ser que este deporte y lo que lleva tras de sí nubla la lucidez de las personas sensatas e incluso hasta la de los políticos. Así se entiende que el máximo responsable de un partido que tiene en su discurso permanente la defensa de «los valores» ataque frontalmente el valor de la igualdad de los contribuyentes en lo que algunos podrían calificar como un desliz colosal.
Pero quizá Rajoy lo ve diferente. Tal vez ha calculado que ponerse del lado de un tal Ronaldo le reportará más votos que si se pone de parte de uno de esos jugadores del Ciudad de Santiago que comen de la caridad. A fin de cuentas, este es un asunto de prioridades. O puede que sea cuestión de valores. Y cada cual tiene los suyos.