Cortesía y buenos deseos políticos

OURENSE

Sesión de trámite para la presentación del nuevo gobierno de O Carballiño

06 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El doloroso parto que supuso la firma de un acuerdo de gobierno para lo que resta de mandato en O Carballiño había creado una importante expectación en relación al primer pleno con el nuevo equipo de gobierno, aunque finalmente los cambios más relevantes se circunscribieron a la puesta en escena que denota la nueva geografía del poder, un avance de lo que pueden ser algunos de los puntos débiles, la cortesía política que calla más de lo que dice y algún que otro momento interesante en relación a las relaciones entre administraciones.

El BNG dividió su grupo para hacer patente su nuevo estatus en el gobierno carballiñés, sentando a Manuel Amil Otero y Áurea Francisco a la derecha del alcalde, en el frente de la mesa en U del salón de plenos. El alcalde Carlos Montes dio al comienzo del pleno la bienvenida al gobierno a sus nuevos socios y les deseó «sorte no seu traballo» en lo que resta de mandato. Por su parte el teniente de alcalde, Manuel Amil, indicó en su primera intervención que «se abre unha nova etapa política» en beneficio de la villa y pidió a la oposición colaboración para sacar adelante proyectos para la villa. Por su parte Argimiro Marnotes, del PP, deseó «moitos éxitos e van contar coa lealdade institucional que piden porque nós apoiaremos todo o que sexa conseguir cousas para os veciños do Carballiño».

Xunta y trabajadores

En el pleno se aprobó la congelación de las tasas impositivas y la creación de una nueva para las empresas de telefonía móvil, se reconocieron facturas pendientes y se aprobó una moción pidiendo a la Xunta más medidas para combatir la violencia de género. Cuando Marnotes ofreció colaboración ante la Xunta, el alcalde le replicó diciendo que podía empezar «xa que hai un ano tiñamos 54 traballadores do fondo de cooperación coa Xunta e agora só temos 4». El portavoz del PP retrucó: «¿tiñan 54 traballadores a conta da Xunta? Caramba!».