La denuncia presentada el pasado mes de marzo por Amigos da Terra y Matar por matar, non por la existencia de la fosa llena de animales muertos y cubiertos de cal para deshacerse de los perros y con numerosas preguntas cuestionando no sólo el estado de las instalaciones municipales de la perrera sino también su funcionamiento, sigue pendiente de resolución hasta que concluya la investigación abierta por el Seprona, tal y como confirmó Montse Valencia.
En sus primeros informes el Seprona confirmaba gran parte de las deficiencias e irregularidades adelantadas desde las asociaciones ecologistas y que fueron inicialmente negadas de forma pública desde el Concello de O Carballiño, la más grave de ellas la fosa llena de perros, incluso cachorros.