La realidad socioeconómica de Galicia y el norte de Portugal dista mucho de ser lo suficientemente competitiva como para hacerse un hueco en el sector de las energías renovables. De hecho la Eurorregión se caracteriza «por un débil perfil innovador, lo que conlleva un lento aumento de las tasas de empleo y una inadecuación de los perfiles laborales a la llamada economía del conocimiento». Así se recoge en un primer análisis de la situación en la que están las pequeñas y medianas empresas energéticas de la zona que, por otra parte, desvela «la menor competitividad del espacio regional».
Bajo el impulso del Parque Tecnológico y otras organizaciones gallegas y portuguesas ha nacido el proyecto Er-Innova para impulsar las energías renovables. Según hace notar el organismo público que se ubica en San Cibrao das Viñas, las alternativas a los combustibles fósiles y contaminantes presentan «un gran potencial para la generación de valor añadido a medio plazo».
Cooperación
Pese a ese «futuro prometedor», uno de los lastres fundamentales es la escasa capacidad para promover actividades de Investigación y Desarrollo (I+D), de ahí que se promueva la cooperación transfronteriza y el incremento de las posibilidades que dan las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).
Y es que «el reducido tamaño de la gran mayoría de las empresas del sector de las energías renovables en la Eurorregión las coloca en una situación vulnerable que dificulta su capacidad para competir», según destacan los promotores del proyecto Er-Innova.