Este año se están probando en la finca experimental limiana 36 variedades, 14 de Polonia ( el año pasado se probaron 25); 9 de Hungría (una menos que en 2008); 8 de Rumanía y 5 de España, como el año anterior. Los resultados al menos en crecimiento sano parecen buenos. Algún agricultor ayer se maravillaba del aspecto de las variedades extranjeras frente a las autóctonas, más enfermizas. Por los cambios del clima y los tratamientos fitosanitarios se favorece la aparición de cepas de hongos y bacterias que obligan a usar fitosanitarios más agresivos y están registrándose en la patata limiana residuos como carbofurano, clorpirifós o metalaxil, aunque en niveles de momento no anormales. Se trató de concienciar al agricultor que hay más patata que la que él cultiva. Y mejor.