A finales del mes de febrero el bar Paco de A Rúa saltó a los titulares por haber dado un premio de casi tres millones de euros. Decenas de curiosos pasaron aquellos días por el local que regenta Cristina Álvarez para tratar de conocer el nombre del agraciado.
También se barajó que el agraciado fuese un político, o uno de los miembros de su equipo, ya que el premio coincidió en plena campaña electoral, y fueron muchos los candidatos que probaron suerte en A Rúa.
Como tan feliz noticia es difícil de mantener en secreto, pronto se supo que el agraciado no era del municipio, pero tampoco estaba muy lejos, ya que había caído en Petín. El tema era la única conversación en los corrillos, todos querían conocer la historia, confirmándose pronto que había sido un joven matrimonio el que se había hecho con el dinero.
Ayer, apenas tres meses y medio después, en los bares no se escucha ni una sola palabra del suceso. El tema en boca de todos a día de hoy es la presencia de dos de sus vecinos en la televisión para reencontrarse con una hermana a la que hacía años que no veían (tema del que le damos cuenta en la página 13).
En cuanto a los agraciados con el premio de la Primitiva, vuelven a ser dos vecinos más del pueblo. Cierto que con una cuenta corriente más saneada, pero hace tiempo que dejaron de ser el epicentro de todas las conversaciones.
Vuelta a la normalidad
No fue así al principio. Todo el mundo miraba sus movimientos con lupa. Que si cambiarían de coche, que si de casa, que si de ritmo de vida, que si se irían... Todo eran cábalas en torno al matrimonio, que decidió quedarse en el pueblo y recuperar su vida.
Ahora ya nadie se gira cuando les ve pasar, y los cuchicheos dejaron de serlo hace semanas ya.
Ver que seguían siendo los de siempre (solo que ahora menos ahogados pensando en el fin de mes como el resto de los mortales) hizo que dejasen de ser interesantes para el boca a boca.