La asociación ecologista Coto do Frade de O Ribeiro mostró ayer su preocupación «pola degradación ambiental e paisaxística que se está a producir en ámbalas marxes do río Avia, franxa de vexetación riparia» explican, en el tramo existente entre el puente de San Francisco de Ribadavia y el área recreativa de la localidad de San Cristobo
Denuncian que en una longitud de 2,5 kilómetros se aprecia que muchos de los árboles de primera línea, casi un centenar de amieiros, aparecen secos o en proceso de degradación, contabilizando los ecologistas «ó redor de medio milleiro de árbores afectadas en diferentes graos». Ante esta situación se han dirigido por escrito a la Consellería de Medio Ambiente, el Ayuntamiento de Ribadavia y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, exigiendo que «se tomen as medidas pertinentes e se active un plan de actuación na área referida».
En su solicitud incluyen también que se haga un estudio que permita aclarar y determinar las causas por las que se está a producir «esta seca masiva das árbores e se realicen as actuacións pertinentes para a recuperación do bosque ripario na área afectada» con trabajos de reforestación. De igual modo reclaman «toda a información das actuacións e medidas necesarias a realizar para a nosa colaboración e supervisión».
Coto do Frade alerta además sobre las graves consecuencias que acarrearía para el ecosistema una seca masiva, ya que «sufrirá unha transformación de consecuencias desastrosas, na flora e na fauna piscícola, podendo desencadear a deforestación da ribeira», máxime cuando recuerdan que detectaron esta situación ya en el verano de 2007, aunque este año se está extendiendo «de xeito alarmante», precisa el colectivo.
En 2008, los ecologistas ribeirán tenían contabilizadas un total de 15 árbores afectadas en un tramo que apenas «acadaba un kilómetro e que afectaba á área recreativa de A Veronza», una relación que, aseguran «atopamos daquela viña dada polo movemento de terras que se fixera para aumentar a superficie desta área».
La situación actual, sin embargo, tira por el suelo aquella apreciación y les hace considerar que «estamos ante unha enfermidade, fungos, ou ben garda relación con algún axente contaminante establecido nas augas do río Avia», de ahí que reclamen cuanto antes medidas de actuación.