El colectivo ecologista «Matar por matar, non» solicitó ayer una peritación del valor de las instalaciones de la perrera de O Carballiño, ubicada en A Medela, tras asegurar que «se movieron 300.000 euros» en este servicio y que la calidad de la obra es «lamentable».
Julio Fernández, responsable de la asociación, señala que «a falta de poner nombres, parece evidente que alguien, para no llevar trabajo y carente de capacidad para gestionar sus responsabilidades, no sólo mintió sino que ordenó la eliminación de más de 100 perros. De 280 quedan 120 y la cosa sigue». En su argumentación «Matar por matar, non» indica además que las cuentas de las obras no aparecieron cuando se solicitaron en el pleno y sí « milagrosamente meses después en la prensa», de ahí que Fernández afirme: «Hemos estado averiguando algunas cosas sobre ellas que podrían estar dificultando que se forme la comisión de investigación».
Denuncia así que se concedieron inicialmente 150.000 euros para adaptar la instalación a la normativa y que se adjudicó a una empresa que ofrecía 48.488 euros de obras de mejora, «o sea, realizar obras, a más, del dinero presupuestado. Una oferta para perder dinero», sentencia. Con posterioridad se subcontrató la obra y las mejoras «no las hallamos por ningún sitio», insiste, y añade que después se solicitaron otros 100.000 euros para adaptar la perrera a los requisitos legales, aunque, «como todos sabemos, no se cumplieron nunca». Se pregunta por lo tanto el colectivo «por qué la Consellería de Medio Ambiente pagó las subvenciones», sobre todo, cuando insiste en que hay obras presupuestadas que «no hemos visto realizadas» y que hay datos «chocantes», como la inexistencia de un proyecto con detalles de la obra con «lo cual difícilmente se puede exigir nada a quien la hizo», lamenta.
Llama la atención también sobre la licitación de la obra en septiembre de 2006, su adjudicación en octubre y su certificació en diciembre y que entre el 19 y el 29 de ese mismo mes se ejecutaron y certificaron 50.000 euros de los 100.000 adicionales, lo que considera «una exhibición de eficacia difícilmente conocida en obra pública».
Julio Fernández precisa como resumen que «a consecuencia de los inmorales tiempos que nos toca vivir, el final de la historia es que, los desdichados perros, tras llevar una vida de privaciones, frío, hambre y falta de cuidados, fueron sacrificados y enterrados, mientras algunos humanos obtuvieron pingües beneficios a costa de ellos».
La comisión municipal de investigación sobre la perrera sigue mientras tanto sin fecha para su convocatoria ni elección de representantes del PSOE.