La Policía Local de Ourense cuenta con una plantilla envejecida, que tiene un déficit considerable de efectivos y que está saturada de trabajo. Ese es el diagnóstico que se desprende de la radiografía anual en que se convierte la memoria de la fuerza de seguridad de la capital. Según los datos del anuario policial, uno de cada dos agentes tiene más de cincuenta años, siendo la franja de edad entre 51 y 55 años (21,85%) la mayoritaria entre los efectivos. Además, una veintena de policías de la ciudad se encuentran a las puertas de la jubilación al tener entre 61 y 65 años.
Al envejecimiento del colectivo se suma la escasez de agentes, ya que en la plantilla hay un total de 151 funcionarios. Se trata, según el jefe de la Policía Local de Ourense Abelardo Ulloa, de una cantidad insuficiente para una ciudad de 108.000 habitantes: «Necesitamos treinta agentes más». Durante el 2008, a esta cifra hubo que restarle cuatro policías, que estuvieron de baja continuada durante todo el año. «La excesiva edad de la plantilla interacciona directamente con el número de bajas», indica la memoria policial.
El tercer eje que dificulta la actividad del departamento que dirige Abelardo Ulloa tiene que ver con la elevada carga de trabajo que, según subrayó su responsable, los está convirtiendo en el «cajón de sastre» de la Administración local. «Somos manos de obra barata no especializada que vamos capeando el temporal», indicó Ulloa.
Burocracia
La labor administrativa es una de las que más horas de trabajo resta a los efectivos policiales y la que menos se conoce. A lo largo del 2008, han cursado 1.585 partes, elaborado 2.199 informes para las áreas de la Administración local y tramitado más de veinte mil documentos en el archivo. También destacan que concejalías como Comercio, Urbanismo y Licencias de Apertura y Obras ocupan buena parte de los efectivos y de la propia actividad en esta materia administrativa. «No somos capaces de valorar la barbaridad que supone de frenética actividad policial», resaltan en la memoria de actividades del 2008.
Ante esta saturación del cuerpo de seguridad, el concejal de Tráfico, Fernando Varela, señaló que tenía el compromiso del alcalde de Ourense de ampliar los efectivos en el 2010: «Espero que se cubran entre quince ou vinte prazas para chegar ao ratio que lle corresponde á cidade de Ourense».