Un vecino de la capital ourensana se sentó ayer en el banquillo de los acusados de la sala de vistas del Juzgado de lo Penal número dos de la capital para responder de los los delitos de detención ilegal y maltrato que le imputa el ministerio fiscal.
Los hechos que se juzgaron ayer tienen su origen en la denuncia efectuada en diciembre del año 2005 por una mujer, que aseguró que el hombre con el que por aquellas fechas mantenía una relación sentimental la había obligado a permanecer en casa contra su voluntad durante toda una noche, hasta que ella logró escapar y pedir ayuda.
Precisamente, la denunciante y presunta víctima estaba citada ayer para declarar como principal testigo de la acusación en este caso. En su testimonio, la mujer se reafirmó en lo ya dicho en su día respecto a la actitud que su novio habría mantenido con ella.
Una discusión
Así, tal y como se recoge en el escrito de acusación realizado por el fiscal, en la tarde del 12 de diciembre el acusado, Jacobo M. N., quien tenía 25 años en el momento de los hechos, mantuvo una discusión con la chica cuando ambos se encontraban en la vivienda de ella. Tras la discusión, siempre según la versión de esta parte, el acusado habría obligado a la mujer a permanecer en el domicilio, para lo cual la habría agarrado fuertemente por las muñecas «para que permaneciese en su compañía durante toda la noche».
Asegura la acusación, y así lo ratificó ayer la denunciante, que después de varias horas retenida, la mujer logró soltarse y refugiarse en el baño, desde donde pudo llamar por teléfono para pedir ayuda.
En el escrito de calificación provisional de esta causa, que ayer fue elevado a definitivo, se hace mención a que, a consecuencia de los hechos que a los que presuntamente se vio sometida, la mujer sufrió lesiones de las que tardó en curar cinco días. Eso sí, tan solo durante uno de ellos estuvo impedida para desarrollar sus ocupaciones habituales.
Niega los cargos
Muy distinta fue la versión aportada, durante el juicio, por el acusado, que negó los cargos y aseguró que nunca retuvo a la fuerza a su novia.
Pese a esta circunstancia, el fiscal mantuvo los cargos y solicitó al magistrado que imponga al procesado una condena de dos años de prisión por el delito de detención ilegal, además de otros diez meses por el delito de maltrato que también le atribuye.
Además esta parte reclama que, para el caso de condena, el magistrado imponga al acusado la prohibición de acercarse a la víctima o comunicarse con ella durante un plazo de tres años, por cada uno de los delitos.
Tras quedar el caso visto para sentencia será el magistrado quien decida sobre la inocencia o culpabilidad del ourensano acusado.