La nieve que el pasado fin de semana cayó sobre Cabeza de Manzaneda (en el Concello de A Pobra de Trives) acercó a numerosos visitantes hasta la estación de esquí. Usuarios que no pudieron utilizar las pistas. El motivo es que «a pesar de tener una gran cantidad de nieve la dirección se niega a pisar sus pistas y cierra la estación», asegura un grupo de afectados, que se muestran totalmente contrarios a la gestión que se está llevando a cabo la dirección.
Quieren que se «vea lo que sucede con el dinero de la Xunta» (el organismo autonómico es el accionista mayoritario, con el 48%), para lo que han comenzando a organizarse por internet (a través del foro www.manzaneda.info) con el fin de continuar con sus protestas. Una de las formas que barajan sería una manifestación, aunque la que más fuerza está cobrando es la de crear una asociación de usuarios (al estilo de las que existen en otras estaciones españolas) para poder hacer frente común a una situación que, dicen, se debe a que los empleados de la estación no quieren trabajar.
En términos muy diferentes se expresa el presidente de Meisa, Luis Manuel Gurriarán, que remarca que «no se pudo abrir por seguridad de los propios usuarios ya que la cantidad de nieve no era suficiente». Y continúa: «esto es como el que cierra un bar, que no lo hace por gusto, ya que pierde dinero. Nosotros tenemos unas ganas locas de abrir, pero se hará cuando se pueda».
Gurriarán recuerda que lo que estuvo operativo durante todo el domingo fue la telesilla, «pero para uso turístico». Aún así, todo el que quiso pudo bajar esquiando, «siempre bajo su responsabilidad», apostilla. «Hubo gente que esquió, pero lo único que hacen es estropear las tablas», continúa el director de Meisa. Y es que, según él, la cantidad de nieve no era suficiente. «De viernes a sábado cayó una nevadita, que nos animó a abrir el domingo el telesilla, pero enseguida subieron las temperaturas y llovió, así que la cosa se fastidió». Quita importancia al descontento de algunos usuarios que se han puesto en contacto con este periódico para hacer patente su malestar. «Esta temporada hemos tenido cerca de 20.000 usuarios y la estación ha estado abierta más de 60 días entre el 5 de diciembre hasta hace apenas 20 días, cuando la nieve se acabó; lo que nos indica que la gente se ha ido contenta», dice. Y continúa: «entiendo el enfado de los que vinieron el domingo y no pudieron esquiar, pero en la estación trabaja gente cualificada que sabe cuándo se puede esquiar y cuándo no».