El presidente de un coto de Piñor asegura haber recibido amenazas tras denunciar a varios socios por cacerías ilegales
19 feb 2008 . Actualizado a las 10:50 h.Una de las escenas más recordadas de la película El Padrino es aquella en la que un enemigo del protagonista se despierta junto a la cabeza seccionada de su caballo. Algo parecido le ha ocurrido al presidente del coto Pena Maior de Piñor, Manuel Rey Egusquiza, que asegura haber recibido amenazas tras denunciar a un grupo de socios por realizar cacerías presuntamente ilegales. Estos, quizás inspirados por los métodos de la mafia, se presentaron en el bar del afectado -A Taberna do Rey- con un saco lleno de orejas de corzo que tiraron sobre la barra, siempre según la versión del presidente.
Ese fue el último episodio de una guerra interna entre los miembros del Tecor. Todo comenzó cuando Manuel Rey asumió la presidencia del coto. «Estaban acostumados a facer o que querían e a saltarse a lei á torera. Cando gobernaban eles había unha corrupción total e absoluta, pero eu non os deixo porque hai unha lei e hai que cumprila», relata.
Batidas ilegales
El pasado día 13 de octubre, uno de los socios enfrentados con el presidente organizó una cacería presuntamente ilegal por no dar cuenta de los resultados de la misma. Los cazadores fueron pillados in fraganti por técnicos de Medio Ambiente, que levantaron acta de estos hechos y de su «actitude ameazante cos axentes da autoridade».
Ante esta situación y la imposibilidad de controlar a los presuntos infractores, el presidente se puso en contacto con el delegado de Medio Ambiente, que el día 5 de noviembre decretó la suspensión cautelar de toda actividad cinegética en el coto Pena Maior.
En las últimas semanas el jabalí está provocando daños en la zona. Ante esta situación, el presidente ha solicitado la concesión de batidas a Medio Ambiente, pero todas ellas han sido denegadas en virtud de la suspensión decretada en noviembre. «Gracias ás irregularidades de catro persoas estamos todos afectados», dice Rey.
A pesar de ello, el día 2 de diciembre de 2007 la cuadrilla denunciada por Manuel Rey volvió a ser descubierta cazando, aunque en este caso por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil. La reacción de los presuntos infractores fue curiosa, según recoge el acta levantada por los agentes. Lejos de ruborizarse por su presencia, uno de los presuntos furtivos simplemente respondió: «Estamos cazando o xabarín». Otro echó a correr y trató de escapar sin éxito.
Este periódico trató de ponerse en contacto con los organizadores de las batidas denunciadas por el presidente del coto, pero fue imposible localizarlos. Sin embargo, estos han presentado un escrito en el que reclaman la convocatoria de una asamblea extraordinaria de socios para aclarar los hechos ocurridos el día 2 de diciembre, cuando fueron abordados por la Guardia Civil. Además piden que uno de los puntos del orden del día de la reunión sea una moción de censura contra Manuel Rey, del que sospechan irregularidades con las cuentas del coto.
Balazos
El presidente niega tener miedo de los presuntos infractores aunque reconoce estar «inquieto» tras las amenazas recibidas. La última, dos balazos en una señal de tráfico frente al negocio que regenta. A pesar de todo, Manuel Rey cree que con el apoyo de la delegación de Medio Ambiente la situación se arreglará.