A los tres bolivianos que hace algo más de una semana aterrizaron en Viana con la intención de buscar apoyos para construir en su aldea una escuela de secundaria, puede que no les queden muchas emociones por vivir en Terras do Bolo.
Tras el recibimiento del Instituto Carlos Casares de Viana, promotor del proyecto de cooperación, todo han sido preguntas, interés y compromisos de colaboración. Ayer fue la última, cuando la Oficina de Voluntariado del BBVA le entregó un premio de 10.000 euros para redactar el proyecto y financiar los viajes de la comitiva. Esto se suma al esfuerzo anunciado por la Xunta -alrededor del 80% del coste del proyecto, 120.000 euros- el Concello de Viana, que no ha concretado cantidad y el dinero que se recaude en los diferentes actos. Como el festival que ayer llenó la Casa da Cultura vianesa.
Música y teatro, se juntaron para destacar lo diferentes e iguales que son ambas comunidades. Los alumnos del IES de Viana interpretaron dos piezas, La caja tonta, sobre la frivolidad de la televisión actual ante los problemas del mundo y Sueño de anfitrión, una tragedia griega con giro incluido hacia la comedia más delirante. Las canciones estuvieron a cargo del coro del instituto y de su profesora de música quien interpretó al piano tres piezas de compositores bolivianos. Fernando Medina, el alumno de Bermejo que acompaña a la comitiva de su país, interpretó varias piezas tradicionales de su zona. Al final se subió al escenario junto al resto de alumnos vianeses para interpretar juntos la canción Sólo le pido a Dios, sin duda, el broche más adecuado para una velada cargada de compromiso y multiculturalidad que en Viana será difícil de olvidar.
El director del IES de Viana, Luis Fernández, explicó que la velada buscaba además el apoyo de los vianeses que a la salida podían comprar alguno de los productos de artesanía elaborado por los vecinos de Bermejo para recaudar fondos para la escuela. Antes de comenzar las actuaciones, Fernández no dudaba de la buena respuesta de sus vecinos ya que se trata de una iniciativa nacida en el seno de la comunidad educativa pero destinada a todo el pueblo.
Además del resto de apoyos, estos días, las mujeres de Manos Unidas de Ribas de Sil han anunciado que proporcionarán dos becas para que alumnos de Bermejo vayan el año próximo a la universidad. Este es el sueño precisamente, de Fernando Medina, quien quiere convertirse en sociólogo. Cuando lo consiga tal vez se licencie con un estudio social, el de los vínculos entre dos pueblos de montaña separados por un océano y unidos por una escuela, Bermejo y Viana.