La FIFA no aceptará que los clubes puedan comprar las plazas de otras entidades, como ha ocurrido este año en la Liga española con el equipo de Segunda División B, el Granada 74, que sustituyó al Ciudad de Murcia, y asegura que piensa evitar que este tipo de situaciones al estilo de las franquicias estadounidenses deportivas se repitan en el futuro. La comisión estratégica de la FIFA se mostró muy decepcionada por la decisión del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en Lausana en relación con el Granada 74 al que permitió ocupar la plaza del Ciudad de Murcia.
«Estoy desconcertado por el hecho de que el TAS no haya considerado un aspecto primordial de la clasificación deportiva para una importante categoría y de esa manera allane el camino al sistema estadounidense de franquicias en el fútbol. La FIFA cerrará este coladero mediante las medidas correspondientes», afirmó el presidente de la FIFA, Joseph Blatter.
El pasado 6 de junio, Carlos Marsá compró el cien por cien de las acciones del Ciudad de Murcia, que pasó a llamarse Granada 74 SAD y lo trasladó a esa ciudad andaluza.
Pero ante la negativa del Ayuntamiento a permitir que disputase sus partidos como local en el estadio de Los Cármenes, donde ya juegan el Granada CF y el Granada Atlético, Marsá firmó un acuerdo con el consistorio de Motril para jugar sus encuentros en el Estadio Escribano Castilla.
Esta situación provocó que la junta directiva de la Federación Española rechazase, el pasado 22 de junio, al Granada 74 como club de Segunda División, pese a lo cual la Liga de Fútbol Profesional lo inscribió el 1 de agosto.
La Federación Española de Fútbol, con el respaldo de la FIFA y la UEFA, se posicionó en contra de esta inscripción alegando que este tipo de operaciones de compra violan «una norma fundamental del fútbol, según la cual la promoción de un club se obtiene mediante resultados deportivos y no por operaciones financieras o comerciales».