Ignacio Vilar rueda «Pradolongo», una historia de amor y amistad entre jóvenes
El milagro del cine no es el resultado que se plasma en la pantalla, el milagro del cine es poder hacerlo. Por costes, organización, localizaciones o simple hueco en el mercado. Y si el cine es un milagro, Valdeorras para Ignacio Vilar puede considerarse una meca. El director petinés dice que aquí es posible y más fácil, incluso, «esto que parece incríble, que é facer cine».
En la madrugada del viernes al sábado llegaba al ecuador del rodaje de su segunda película de ficción, Pradolongo. Lo hacía en la aldea de Carballal, en Petín, donde se celebraban las fiestas de un pueblo que sólo existe en su imaginación y en la del resto de guionistas. Allí Martiño, Raquel y Armando, los protagonistas de esta historia, vivían un episodio más de su drama de adolescencia ambientado en ese momento en que amor y amistad se mezclan y confunden. A su alrededor casi cuarenta técnicos, cien figurantes, otra decena de actores, muchos focos, una cámara y alguien que grita: «¡Acción!».
Todo estos sucede a muchos kilómetros de Coruña o Vigo, los centros del audiovisual gallego, también de Santiago o Ourense, dos escenarios habituales. Pero lejos no significa peor, sino todo lo contrario. Ignacio Vilar, quien ya ha rodado en otras tres ocasiones en Valdeorras, asegura que si no se hiciese aquí, la película sería impensable por los costes de producción. «Ten localizacións que poderían verse en calquer superprodución, aquí podemos cortar o tráfico e atopar habitacións ou cociñas que noutras circunstancias habería que construir», explica Vilar a la vez que destaca la generosidad de Concellos y vecinos.
Otro elemento que invita a rodar en Valdeorras son los paisajes. Ignacio Vilar, que ya contó con Pena Trevinca en su documental Un bosque de música, ha regresado a la montaña para mostrar que no hay nada que envidiar a Wyoming o al Cañón del Colorado. «A xente coñece eses lugares polo cine e lle resultan máis familiares que os que ten ó lado ¿Lembras as nubes que saen en Brokeback Mountain? En Trevinca rodamos imaxes igual de impresionantes».
Otra ventaja es la tecnología, que lo pone cada vez más fácil. Esta película se está rodando en Alta Definición y es montada simultáneamente, así que en Petín se han establecido todos los procesos de la producción. Cuando la cinta definitiva cruce el puente estará lista para el laboratorio. Esa movilidad de equipos permite comprobar si falta un plano y también que la comarca se llene de cineastas durante tres meses. Porque esa es otra. Todo el equipo es gallego y algunos de los actores fueron reclutados en Valdeorras, entre ellos uno de los protagonistas.
La verbena del viernes recordaba a la que hace treinta años rodó Chano Piñeiro para Sempre Xonxa en Petín. Él fue el pionero del cine gallego, otros lo mantienen. Si necesitan una meca, que pregunten por Valdeorras.
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