La cola para conseguir número en algunas oficinas gallegas superaba ayer los 50 metros de longitud
Las autoridades no han logrado encontrar una solución a las demoras que se repiten desde hace diez meses
Colas de más de 50 metros, esperas de varias horas, madrugones a la intemperie y en muchos casos infructuosos... La situación que desde hace diez meses viven las oficinas de renovación del DNI se ha convertido en uno de los temas de conversación más recurrentes de aquellos que, por una u otra causa, se ven obligados a renovar este carné oficial. La decisión de una vecina de Baños de Molgas de acampar ante la Comisaría de Ourense para obtener cita pone de actualidad un problema que arrancó hace diez meses, con la entrada en vigor del nuevo DNI electrónico.
Desde entonces, los retrasos para conseguir cita y renovar este documento son una constante en ciudades como Vigo, Ourense, Pontevedra o A Coruña. Ahora bien, las vacaciones y la consiguiente falta de personal agravan la situación. Ayer, en la oficina de Pontevedra la cola superaba los 50 metros. Decenas de personas habían madrugado, lo cual no es garantía para obtener número. Es el caso de Rocío, que llegó a las puertas de la comisaría a las 7.30 y se hizo con el 57. Cuatro horas después aún aguardaba su turno, con diez personas por delante.
A Coruña y Ferrol
En A Coruña el panorama no era más alentador. A las ocho de la mañana se abrió la oficina y comenzaron a repartir los números. Más de cien personas se agolpaban a esa hora para renovar el DNI. El problema es que esta dependencia sólo reparte 200 números cada día, una cifra que se agotó una hora después, por lo que un policía tuvo que dedicarse durante buena parte de la mañana a dispersar los tumultos de personas que mostraban su malestar. En este caso, la única solución que ofrecen las comisarías es que vuelvan al día siguiente. Y temprano, claro, si no quieren volver a quedarse compuestos y sin DNI.
Temprano también hay que llegar a la Comisaría de San Amaro, en Ferrol, donde ayer, a partir de las cinco de la mañana, empezaron a concentrarse decenas de personas para lograr una de las 90 citas que se tramitan cada día. Casi el doble, 170, se dan en Santiago, pese a lo cual hay que llegar en las primeras horas del día. Lo sabe bien Santiago Ferreño, quien ayer pudo por fin hacerse con una cita tras dos días sin éxito. Harina de otro costal era la espera para llegar ante el funcionario. Lo explica Pilar López: «Vine a las siete de la mañana a coger número. Tengo el 153 y me dijeron que viniera a la una. Llegué a la una y cuarto y aún iban por el 132».