ourense | En 1986, para celebrar el centenario del nacimiento de Florentino Cuevillas, el Concello trajo desde los Chaos de Amoeiro un bloque granítico horadado por la erosión que instaló en la Alameda.
Una pieza que homenajeaba la memoria de una figura ilustre de la ciudad. No se puede obviar el hecho de que Cuevillas fue un caso un tanto inaudito de farmacéutico, empleado de hacienda y dedicado a la prehistoria. Tres cosas que no tenían muchas coincidencias entre sí, pero así era Cuevillas, un talento carnal que se dedicó a trabajar en la prehistoria y a sistematizarla. Es el gran historiador de Galicia.
La obra se irguió con la pretensión de rememorar al sistematizador de la prehistoria gallega, al espíritu gentil, escrupuloso y mismo atildado en su aspecto personal. Un ilustre que hizo excavaciones y escribió trabajos en colaboración con otros historiadores y etnógrafos como Bouza Brey, Antón Fraguas o Xaquín Lourenzo entre otros.