Acoso escolar

Celso Currás
Celso Currás NUESTRA ESCUELA

OPINIÓN

22 ene 2009 . Actualizado a las 11:45 h.

El acoso escolar, bullying , como lo llaman los ingleses, vuelve a ser noticia. El Colegio Suizo de Madrid, en Alcobendas, asume la sentencia del pago de una indemnización de 30.000 euros a unos padres que denunciaron a este centro, en octubre del 2006, por el acoso del que había sido objeto su hijo, que entonces tenía 11 años. El colegio fue inicialmente absuelto por el juzgado de instrucción, pero la Audiencia Provincial anuló esta sentencia e impuso el pago de la indemnización señalada. No hace mucho tiempo, este problema se solucionaba hablando el maestro o el director del colegio con los padres de los abusones, que era como entonces se llamaban. Actualmente ya no es así, y todos arremeten contra el centro docente, como si este tuviese toda la responsabilidad, como si el acoso de unos alumnos a un compañero no fuese, en primer lugar, competencia de la educación familiar. Es muy posible que el colegio sancionado haya cometido errores, pero en modo alguno es el único culpable de lo ocurrido. Además, seamos sinceros, ni la vigente normativa, ni las propias Administraciones públicas le permitirían sancionar adecuadamente a los acosadores, los cuales continúan tan tranquilos en este centro educativo, mientras que el agredido ha tenido que trasladarse a otro. Una vez más se confunde autoridad con autoritarismo. Muy mal precedente el del colegio de Alcobendas, que puso en evidencia, nuevamente, tres grandes males de nuestro sistema: la excesiva delegación de responsabilidades en el centro docente, la falta de entendimiento entre la escuela y la familia, y la ausencia de autoridad en todos los ámbitos. La palabra derechos es bien conocida y se repite constantemente; deberes brilla por su ausencia, y hay una marcada tendencia a evitarla y ruborizarse ante ella. Problemas como el del Colegio Suizo empezarán a tener solución, de nuevo, en el momento en que un hijo que se ha comportado mal desee, al menos, que sus padres no se enteren. El centro educativo está desbordado por la gran cantidad de responsabilidades nuevas que se le van encomendando. Se pretende que acoja a los niños temprano y les dé el desayuno; que también les facilite la comida, inculcándoles saludables hábitos alimenticios y educación en la mesa; que les proporcione todo tipo de valores, haciendo de ellos buenos ciudadanos: pacíficos, trabajadores, honrados... Después del horario normal de clases, e incluso en vacaciones, que les imparta actividades extraescolares. Y, por supuesto, que les dé los correspondientes títulos académicos ¿Qué tiempo le queda a la familia? De momento, las noches y los fines de semana, aunque no sabemos hasta cuándo. ¿Qué responsabilidad educativa? Cada vez menos y más dispersa.