Palomitas entre biberones

Mar Gil LA VOZ/OURENSE.

CULTURA

El proyecto Cinéfillos permite a los padres acudir al cine acompañados de sus bebés

28 oct 2010 . Actualizado a las 10:23 h.

Milena González le cambia el pañal a su hija Sildana, de veinte meses, mientras en la pantalla del cine Box de Ourense desfilan los personajes del documental Espejito, espejito . No es una de Disney ni mucho menos. Es un documental para adultos. Para adultos que escribieron en el parto un antes y un después también en su vida social y en sus aficiones.

Ir al cine es, para muchos padres, tarea imposible. Ni las salas están preparadas para los niños ni el resto de los espectadores podrían aguantar el universo infantil con sus balbuceos, sus gateos y sus ganas de comer.

Romper esa barrera fue posible ayer en el único cine comercial de la ciudad de As Burgas. El Concello de Ourense ensayó una experiencia heredada de Canadá y Latinoamérica, con una breve extensión en Barcelona, que ha puesto en marcha un proyecto piloto similar.

En la plataforma que separa los grandes bloques de butacas de la sala se extiende una vistosa colchoneta multicolor. A la entrada han quedado aparcados una veintena de cochecitos; un par se ha colado en el interior para seguir meciendo a los bellos durmientes más impertérritos. Un cambiador de pañales adorna una de las esquinas y el ir y venir dificulta, pero no impide, seguir la cinta. El sonido se ha reducido y la luz ha crecido para que los bebés puedan deambular y ser controlados por sus familias.

Josefina Alonso acudió a la propuesta municipal con su hijo Antón, que aún no ha cumplido los cuatro meses. «Este non dá guerra ninguna; se chego a traer ao de dous anos e medio -aventura- non vería nada da película. Eu penso que custa moito seguila se tes un fillo moi inquedo pero, se son pequeniños, está moi ben. De feito, algunha xente foise indo antes de rematar porque é complicado se son algo grandiños; máis dunha hora nun sitio xa se cansan».

Cinco meses después

Aurora Fernández no había vuelto al cine desde que dio a luz a Diego Lesmes, que tiene ya cinco meses: «Pareceume unha experiencia moi interesante porque foi un espazo para os dous. Quedou durmido e a comida non é un problema porque, como está só con teta, é moi fácil. Cun mellor horario para os nenos máis grandes, a idea pode mellorar. Oxalá os cines tomen nota e vexan negocio nisto».

El programa está dirigido a padres de niños menores de 24 meses, pero la idea es ir perfilando detalles: niños más pequeños, sesiones por la tarde y en fin de semana... La pelota está ahora en el alero de la empresa privada. El Concello ha hecho una captación inicial de usuarios y ha programado dos proyecciones gratuitas. A partir de la semana próxima será el mercado quien decida la continuidad de la iniciativa.

Suceda lo que suceda, los padres han vislumbrado un respiro y los bebés se han adentrado en el mítico mundo del cine. Por no faltar no faltaron ni palomitas. Eso sí, entre teta, gateo y pañal.