Los responsables de la basílica han detectado la aparición de extensas manchas provocadas por la humedad.
21 sep 2010 . Actualizado a las 12:41 h.Ayer se iniciaron los trabajos de pintura y revoque en las bóvedas de la nave central y del transepto de la catedral de Santiago. La iniciativa restauradora surge como medida urgente a causa de los problemas creados en la basílica por las especiales circunstancias meteorológicas habidas en el otoño, invierno y primavera pasados, unidas a las altas temperaturas de este verano y a la masiva afluencia al templo. Todos estos factores han afectado a dichas zonas de la catedral.
Los responsables de la basílica han detectado la aparición de extensas manchas provocadas por la humedad, pero a la vez comprobaron que se venían desprendiendo restos de pintura y cal en los lugares indicados, esparcidos por el pavimento y los bancos.
Esta situación hizo que los rectores de la catedral reclamasen el dictamen de los técnicos, que urgieron la acometida de actuaciones reparadoras para neutralizar los problemas. En ese sentido, ayer comenzaron a instalarse en las naves del templo dos estructuras móviles que permitirán efectuar los trabajos en las mejores condiciones en lo alto de las bóvedas. Junto a acciones de pintura y revoque, se abordará la limpieza de los arcos fajones y la sustitución de las cales en las juntas de piedra, es decir, el encintado.
Obviamente, la operación no saldrá gratis para los visitantes de la basílica en lo que concierne a la visibilidad de los lugares arquitectónicos en los que se actúe, que quedará mermada. Pero peor lo tendrán quienes lleguen a la catedral en el momento en el que la intervención afecte al transepto (la nave transversal), ya que el botafumeiro no podrá entrar en funcionamiento.
Este estado de cosas estará vigente entre 20 y 23 días, que es el tiempo que durará el proceso restaurador. No obstante, y como la catedral es un hervidero de personas en estas fechas, los trabajos se acometerán en horas nocturnas y en los momentos de ausencia de celebraciones litúrgicas y de menor afluencia de visitantes. El número de visitantes al templo ha sido ingente a lo largo de este verano y ha tropezado con las limitaciones de capacidad del inmueble. Ayer precisamente, con el inicio de las obras, se procedió a la eliminación de los bancos para permitir la cabida de más personas en el interior.