Ben Harper hace historia en el corazón de Santiago

Mariana Pires

CULTURA

El californiano dio su primer recitan en Galicia y convenció a los asistentes.

15 jul 2010 . Actualizado a las 19:18 h.

«Tienes que creer en lo que haces», decía hace unos días Ben Harper en la entrevista concedida a La Voz y las más de 3.600 almas que ayer siguieron su ritmo en la plaza de la Quintana de Santiago escucharon sobrados argumentos para creen en él. El californiano pisó Galicia por primera vez el lunes, llegado de Róterdam, la escala anterior en su gira europea con Los Relentless 7. Con tiempo suficiente para descansar y hacerse al ambiente gallego.

La adaptación fue excelente. Solo pasaban ocho minutos de las diez y media de la noche cuando Harper aparecía en escena. Una solitaria guitarra empezó a marcar los acordes de Spanish Red Wine , toda una oda country al vino tinto español y a España. Rompió así con el repertorio anunciado para hacer una sentida dedicatoria, ya de arranque, a la tierra que le escucha.

Vestido con unos sencillos vaqueros y camiseta de rayas, y escoltado por el trío tejano Los Relentless, demostró ya desde el principio que es el rey del mestizaje musical. Del country con corazón saltó al rock de Number with no Name , el título que abre su último disco, el décimo en su prolífica carrera que dura 18 años.

Desde el primer minuto, el público vibró con los acordes de la guitarra de Harper. Uno de los momentos fuertes del show fue cuando Harper empezó a tocar con su guitarra uno de sus mayores éxitos: Diamonds on the Inside . Un público entregado, que maduró escuchando sus temas puso letra durante un minuto a las notas que salían de su guitarra. Nuevos y antiguos temas desfilaron por el escenario. Y dio una primicia: Feel Love, un adelanto del próximo álbum que tiene previsto sacar en marzo del 2011. Tres temas acústicos, casi al final, elevaban aún más la emoción. En varias ocasiones Harper agradeció a los asistentes su presencia ante esa catedral que lo dejó admirado. Aseguró que sus tres días en Galicia habían sido de lo mejor de su vida. Parecía sincero, como cuando felicitó a los españoles por su copa en el Mundial. Buena música y saber estar. Lo bordó.