En el libro «Viaxe ao corazón do océano» su amigo Antón Patiño recupera las obras desaparecidas

La Voz

PONTEVEDRA CIUDAD

«É moi bonito ese mural», apunta Chus Martínez Domínguez, comisaria de la feria Outonarte , organizada en 2008 por la Concejalía de Cultural del Ayuntamiento coruñés y durante la que se rindió un homenaje a Lugrís con motivo del centenario de su nacimiento. Una de las actividades llevadas a cabo fue el Roteiro tabernario , consistente en un recorrido por los locales de la ciudad en los que hay obras del artista, entre ellos el mural del café Vecchio. Otro pintor, Antón Patiño, que había sido amigo suyo, hacía de guía en la comitiva. Otro de los locales visitados fue el antiguo restaurante Fornos, que desde hace nueve años se llama La Bottega. «Tenemos bastantes obras suyas, no solo el mural, también una cúpula y otras pequeñas», explicaba ayer uno de sus responsables del local. Recordaba que cuando se hicieron cargo de él una restauradora reparó estas obras, afectadas por el humo de un incendio en el local.

Chus Domínguez recordaba ayer que Antón Patiño es el autor del libro Urbano Lugrís: Viaxe ao corazón do océano (edicións do Castro), «no que explica onde estaban os seus murais, tamén os que se perderon».

Una farmacia de Pontevedra, otra de Santiago, el restaurante compostelano Nova Galicia, el museo Massó de Bueu o la Casa do Pescador de Malpica (lugar donde el pintor vivió durante unos meses) conservan distintas obras de Urbano Lugrís.