«Realmente, cuando trabajo en cine estoy como de vacaciones»

M.?B.

CULTURA

El ex niño prodigio de «La lengua de las mariposas» encarna en su último filme a un estudiante que hace el Camino

18 mar 2010 . Actualizado a las 14:51 h.

El joven actor compostelano que, a los 9 años, debutó en la gran pantalla en la película de José Luis Cuerda La lengua de las mariposas , por la que fue nominado con el Goya al mejor actor revelación, presentó ayer en Santiago el mediometraje El Camino de la vida , del que es protagonista. El proyecto cinematográfico es una iniciativa de la Asociación Social y Cultural Porta do Camiño, con guión y dirección de Breogán Riveiro, en el que se cuentan las peripecias de un grupo de jóvenes mientras hacen el Camino.

-En este filme usted es Germán, un estudiante de Física de la Universidad de Santiago.

-La película cuenta la historia de un chaval que decide hacer el Camino, cuando él mismo ya vive en Santiago, cosa que mucha gente se ha planteado muchas veces. Porque el hecho de recorrer el Camino siempre hace que la gente se encuentre consigo misma. La recepción de la soledad nos puede ayudar a encontrar respuestas.

-La película es como una «road movie» de búsqueda de respuestas.

-Sí. A través del Camino el chaval va dándose cuenta de que las cosas que le han enseñado no tienen por qué ser así sino que puede haber una respuesta diferente, como la religiosa.

-¿Nunca había participado en un filme sobre el Camino?

-No, siendo yo de Santiago es la primera vez que participo en una historia sobre el Camino. Pero me gusta mucho. Lo primero que yo escribí para hacer un corto, cuando era pequeño, era una historia sobre el Camino, y tenía bastantes rasgos que se podían copiar

-En ese viaje por el camino de la vida no falta la historia de amor.

-Sí. Es una historia de amor, de un amor que más bien se rompe. Mientras mi persona nota que tiene miedo a renunciar, ella lo que hace es enseñarme a mí los sacrificios cuando tienes vocación religiosa.

-Usted comenzó su camino en el cine con 9 años, y ahora tiene bastantes más y unas cuantas experiencias cinematográficas más. ¿Sigue haciendo cine con el mismo espíritu de aprendizaje que cuando comenzó o ya se considera un actor formado?

-Tengo diez años más justo. Lo de actor nunca me lo he atribuido. Ahora mismo estoy estudiando la carrera de arquitectura y compaginándola con el cine. Lo más importante para mí es que, realmente, cuando trabajo en cine estoy como de vacaciones. Es una actividad que me relaja más que cualquier cosa que pueda hacer en la vida. Me produce un enorme placer. Gracias a Dios, ni cuando empecé ni ahora, el hecho de ser actor no fue nunca un trabajo necesario para vivir, y eso hace que haga la profesión como quiero. Lo que marca la carrera son los noes y no lo síes. Con este mediometraje llevo un rato parado, pero es necesario porque el estudio requiere sacrificios.

-Cuando tan solo tenía 9 años ya hablaba de hacer arquitectura.

-Cuando tenía 9 años quería ser policía. Cuando era un poco más mayor me gustaba, y la verdad que tengo la suerte de hacer cosas que me gustan, e intento disfrutar de lo que hago.

-¿En ese sentido, sus padres le han dado libertad a la hora de elegir?

-Sí. En la educación que se me dio en familia siempre fue importante estudiar, aunque pudiese permitirme el lujo de no seguir estudiando. Pero es muy importante estudiar, porque de mediocres está llena la vida.

-Cuando se ve en filmes como «La lengua de las mariposas», ¿se reconoce en ellos y se sorprende de su interpretación?

-Al principio el hecho de verme era como un juego, pero después, con el paso de los años, me fui acostumbrando a aparecer en pantallas. Lo que sí me pasa es que no me acuerdo justo de esa escena.

-¿Tras el estreno de «El Camino de la vida» le espera algún proyecto cinematográfico a la vista?

-Este próximo verano puede que trabaje en un proyecto que espero con muchas ganas, porque llevo tiempo sin dedicarme a un filme a gran escala.