Constituye el único testimonio que se conserva de una obra sobre tabla pintada en Galicia en la Edad Media
05 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Después de 66 años, Galicia acaba de recuperar una obra de arte emblemática. Se trata del retablo de san Acacio y los diez mil mártires en el monte de Ararat, procedente del convento santiagués de Santa María de Belvís y el único testimonio llegado hasta nuestros días de una obra sobre tabla pintada en Galicia en la Edad Media. Los propietarios de la colección Ruiz-Moya Decoster son quienes han devuelto esta pieza, datada sobre finales del siglo XIV, al patrimonio artístico gallego, cediéndola en depósito por diez años al Museo de Pontevedra. Desde ayer, el retablo puede verse en el edificio Castro Monteagudo, aunque en el futuro pasará a estar expuesto en la nueva y sexta sede de la entidad.
La pista de la obra se perdió en 1944, cuando del convento pasó a manos privadas, y los citados coleccionistas se hicieron con ella en el 2005 en un anticuario madrileño. «Teníamos como referencia -señaló Lola Decoster- una fotografía antigua en la que el retablo aparecía absolutamente repintado y datable como una pintura del siglo XVI. El anticuario la había llevado a restaurar y cuando fuimos al taller del restaurador ya nos encontramos la pieza como está y la ubicamos en el gótico lineal». Contactaron con el profesor Fernando Gutiérrez Baños, «y gracias a su gran labor de investigación tomamos conciencia de que era una pieza relevante y de interés para el patrimonio histórico artístico de Galicia».
La talla, cuya última imagen fotográfica databa de 1909, mide 1,96 por 1,62 metros, si bien su primera conformación era de mayor tamaño. Se compone de tres registros horizontales superpuestos y un ático de remate, y en ella se narra con todo detalle la leyenda de san Acacio y los diez mil mártires del monte Ararat, difundida en Occidente en el arranque del siglo XIII, y con repercusión temprana en Galicia (catedrales de Lugo y Santiago).