Diego Manrique, que dirigía entonces Popgrama, recibió «una avalancha de cartas» en las que lo «ponían a parir» por dedicar un programa completo a «unos mocosos que no sabían tocar», pero no se arrepiente, ya que fue «la presentación en sociedad de lo que se llamaba la Nueva Ola (la New Wave británica) y luego pasó a ser la Movida». También Álvaro Urquijo, de Los Secretos, que por entonces tenía 17 años, ve en aquel concierto los primeros acordes de la Movida. «Éramos aficionados, no teníamos ni mánager, ni canciones suficientes, ni perfil endiscable pero se nos ocurrió la idea porque nos dejaban gratis el salón», recuerda.
Aquel concierto, con grupos de estilos dispares que meses después, como recuerda Diego Manrique a Efe, «no se podían ni ver», acabó con todo el mundo en el escenario cantando Ya viene la plaga.
«Era una generación que no estaba traumatizada por el franquismo. Mientras los cantautores y los roqueros lo habían pasado mal, estos eran de clase media o media alta que se habían creído que la democracia había llegado y había que disfrutar de las libertades». «Ese es el espíritu que alienta toda la Movida», afirma. «Y se disfrutó tanto que muchos se murieron», concluye Manrique.