El castillo de Moeche abre por fin rehabilitado tras ocho años cerrado

Ana de Antonio

CULTURA

La fortificación puede conocerse de lunes a domingo con visitas guiadas que duran unos 45 minutos

18 ago 2009 . Actualizado a las 09:10 h.

«Lo visité con mi padre cuando yo era una niña y esto estaba abandonado», comentaba ayer una mujer que ahora volvía junto a sus tres hijos y a su marido. En esa línea se pronunciaron la mayoría de los más de 80 visitantes que no quisieron dejar escapar la oportunidad de ser los primeros en ver la fortaleza medieval del castillo de Moeche al fin rehabilitada tras permanecer cerrada ocho años.

A las diez de la mañana, la guía turística Silvia Fernández daba la bienvenida a los curiosos más madrugadores. Durante 45 minutos dirigiría un recorrido por la fortaleza compartiendo los detalles de lo que fue el primer objetivo de los campesinos que lideraron en el siglo XV la Revuelta Irmandiña. Entre los turistas, la mayoría procedentes de la comarca, pronto surgió un intercambio de impresiones, pues casi todos guardaban algún recuerdo sobre el castillo. Había quienes aseguraban haber jugado antaño en lo que eran poco más que unos restos históricos, y jóvenes que siempre escucharon hablar de aquello.

Trabajos a última hora

Miguel Villar Maseda, aficionado a la historia de su comarca, visitaba el castillo después de haberlo hecho por última vez diez años atrás. Como a casi todos, la rehabilitación le convenció. «El castillo de Moeche, junto al de La Palma y San Felipe, son los más bonitos de esta zona», comentaba. «Ahora le falta una buena documentación», apuntó.

Estos días aún se están dando los últimos retoques a la nueva imagen del castillo. Algunos trabajadores barrían y fregaban el suelo mientras la guía turística trataba de hacer su trabajo. Varios paneles informativos, parte de la exposición permanente sobre la Revuelta Irmandiña, estaban parcialmente ocultos y la oficina de recepción de turistas apenas estaba operativa. Aun así, la rehabilitación del castillo, que ha conservado gran parte de su estructura original, ha conseguido la aprobación de los primeros visitantes.

Marcas de los canteros

El castillo mantiene detalles como las marcas que dejaron los canteros obligados a reconstruir la fortaleza. Fue Fernán Pérez de Andrade, apodado el Bueno, quien en el siglo XIV mandó construir el castillo. Tras ser atacado en el XV por unos tres mil irmandiños cuando pertenecía al tirano Nuño Freire de Andrade, el Malo , fueron los mismos campesinos quienes volvieron a levantarlo por orden de Pedro Álvarez Osorio. Trescientos años después la fortaleza estaba ya deshabitada. Ahora, propiedad de la Casa de Alba, es el Ayuntamiento de Moeche el que se encarga de su explotación y ha impulsado su rehabilitación.

Su nueva imagen permite dar un paseo por encima de los muros, de unos doce metros. También llegar hasta la torre del homenaje, disfrutar del foso -de unos seis metros de ancho y siete de profundidad- y moverse por las estancias de la servidumbre y las caballerizas.

El castillo, al menos durante el verano, puede conocerse en visitas guiadas de 45 minutos de lunes a domingo de 10 a 13 y de 16 a 19 horas. Para los menores de 6 años el recorrido es gratuito. A partir de 7, cuesta un euro y medio, y los mayores de 13 pagarán dos y medio.