«Creo que es un poco pronto para eso», dice Norman Foster al preguntarle si hay alguna tendencia suficientemente definida como para hablar de una arquitectura del siglo XXI. En la opinión del premio Príncipe de Asturias de las Artes, «no es fácil para los arquitectos filosofar sobre qué es y qué no es arquitectura del siglo XXI. Hace falta que pase más tiempo, y hacen falta las opiniones de críticos, historiadores, profesores?».
-¿Cómo se imagina una ciudad del año 2100?
-Por supuesto, depende en primer lugar de dónde se encuentre. Si la población se multiplica, y lo hace en una zona determinada del planeta, entonces serán ciudades de gran densidad, y el desafío, como en cualquier época, será poner de acuerdo esa densidad de población con una buena calidad de vida urbana. Creo que la cuestión de la sostenibilidad solo puede ser abordada combinando de un modo integral el movimiento de personas y bienes con los edificios individuales que en conjunto forman una ciudad. Se trata de atender a esa relación. Creo que hay lecciones que aprender de la ciudad del norte de Europa, pensada para el peatón, con menos dependencia de los coches? Copenhague es un ejemplo.
-¿Le veremos algún día construir en Galicia?
-Bueno, me encantaría, pero soy un arquitecto, y un arquitecto necesita clientes y desafíos. Si se produjese, estaría encantado.
-¿Conoce la Ciudad de la Cultura de Santiago?
-Conozco Santiago. Hace unos años hicimos un proyecto para Santiago, era una estructura de comunicaciones, pero nunca llegó a construirse? En cuanto a la Ciudad de la Cultura, conozco el concepto, aunque no lo suficiente como para opinar.
-Ha perfilado las ciudades más importantes del mundo, colecciona reconocimientos... ¿Cuáles son ahora sus motivaciones?
-Son muy agradables estos reconocimientos, pero eso no tiene nada que ver con la motivación. Empiezo cada día con el mismo entusiasmo y curiosidad que siempre he tenido. Disfruto el proceso de diseño, los desafíos que plantea... Y no creo que eso vaya a cambiar. No tiene que ver con la cantidad de proyectos en los que haya estado involucrado o los premios. Cada día es un nuevo comienzo.