Localizan en Oia un poblado de la Edad de Hierro con tres cabañas

El castro, ocupado entre los siglos VIII y V antes de Cristo, está en Mougás


oia / la voz

El grupo de expertos que trabaja en el yacimiento arqueológico de A Cabeciña, en Oia, ha conseguido localizar e identificar un castro de la Edad de Hierro en el recinto. El arqueólogo de la Diputación, Rafael Rodríguez, confirmó esta semana el descubrimiento de este poblado y de algunas de las piezas que han ayudado a completar su datación. En la cima del monte de Mougás, donde en el verano del 2012 la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes de Galicia realizó una primera intervención promovida por la comunidad de montes y la asociación cultural de Amigos do Mosteiro de Oia (Acamo), que puso en valor el conjunto, trabaja ahora un nuevo equipo dirigido por María Jesús Iglesia Darriba

En estos momentos se están haciendo cinco sondeos de nueve metros cuadrados y, a la vista de los resultados, los promotores solicitarán nuevos permisos a Patrimonio para poder prolongar el trabajo de campo más allá de los 44 días planificados, según indicó Rafael Rodríguez.

Sobre los hallazgos, el arqueólogo confirmó la localización de, al menos, tres cabañas con planta circular, otra estructura elíptica y el tramo del lienzo interior de la muralla. La intervención anterior, en la que ya se definió un recinto fortificado de características castreñas y la limpieza, promovida también por la comunidad de montes de Mougás, ha facilitado esta nueva prospección.

Rafael Rodríguez explica que por las características de las construcciones, la cronología del castro se sitúa a caballo entre el Bronce Final e Hierro Inicial, es decir que su primera ocupación se enmarca entre los siglos VIII y V antes de Cristo. «Es un descubrimiento importante desde el momento en el que nos da nueva información sobre el tránsito entre estos períodos», señala el experto.

Hay otros tres castros en la provincia de la misma época, que son los de Penalba, en Campo Lameiro, el de As Croas, en Pontevedra y el de Torroso en Mos.

El estado de conservación de las cabañas «es bueno», aunque no son grandes construcciones de piedra en altura si no zócalos del mismo material de entre 40 y 50 centímetros de altura. La investigación apunta a que se trata de un castro pequeño con una superficie aproximada de 0,5 hectáreas pero con una ocupación prolongada en el tiempo. Identifican el primer momento, entre el VIII y el V antes de Cristo y el segundo en la época romana hasta el I antes de Cristo.

Lingote con mucho plomo

Las piezas que van apareciendo y que se están depositando para su limpieza, estudio y conservación en el Servicio de Infraestructuras de la Diputación, son también relevantes para la investigación. De la Edad de Bronce, Rafael Rodríguez destaca el material cerámico y una hacha de talón y dos anillas. «Posiblemente sea una pieza con un error de fundición porque el hacha tiene restos del molde valiosos para el estudio de la metalurgia antigua», apunta. Al parecer, la pieza se usaba en los trueques de mercancías. Explica que «debe tratarse de un elemento de uso premonetal o una forma de lingote para las transacciones ya que su alto contenido en plomo la hace inservible como hacha».

La interpretación sigue la línea de la vinculación comercial del asentamiento, apoyada de nuevo en objetos localizados. En este caso, de fragmentos de ánforas romanas y de cerámica procedente de Cádiz. «Está claro que había tráfico comercial con el Mediterráneo, concretamente con el Estrecho de Gibraltar», señala.

Los sondeos continúan en Mougás, donde trabaja un equipo integrado por el equipo de la Diputación y dos voluntarios de la comunidad de montes. «Todo esto surge por iniciativa de la comunidad de montes, la Diputación aporta apoyo económico y nosotros la parte técnica para mantenimiento y restauración», destaca Rafael Rodríguez.

Cerámica y ánforas prueban que el poblado comerciaba con la zona de Cádiz

Petroglifos de diseño curvilíneo con 4.000 años de antigüedad

El complejo arqueológico fue descubierto en la década de los 90 por el arqueólogo Javier Costas Goberna y, durante una primera intervención, hace tres años, se identificó el conjunto fortificado y un grupo de petroglifos con unos 4.000 años de antigüedad. Los investigadores destacan además grabados en la piedra de diseño curvilíneo, en la línea de algunas decoraciones de las cámaras funerarias del mundo megalítico. El seguimiento de la investigación en el área arqueológica puede hacerse en la web proxecto.mougas.net. Es un plan de la comunidad de montes, con el Concello de Oia y la Diputación que ejecutan Rock Art Conservation y Cool Touring. Se trata de un proyecto de arqueología en comunidad, asesorado por Goberna, en el que no solo se busca información científica sino la implicación de los vecinos que, desde que se inició en el 2012, participan activamente.

Bajo la dirección de la arqueóloga María Varela y de Fernando Carrera se estudiaron entonces los grabados rupestres y el recinto fortificado. Ofrecen singularidad de sus representaciones curvilíneas más cercanas a las decoraciones de algunas cámaras funerarias del mundo megalítico atlántico que a la tipología de las representaciones circulares de los petroglifos al aire libre del Noroeste de la península Ibérica, indican los expertos. Los petroglifos están en una roca horizontal pero los grabados son bastante perceptibles. Los motivos se reducen a casi una decena de combinaciones circulares.

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