sergio gonzález

«Son unos auténticos mercenarios»

La SGAE ha demandado a un hostelero por una cafetería que regentaba en Nigrán

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A Sergio González la SGAE le ha demandado por una cafetería que regentaba en el municipio de Nigrán, el Medalla de Oro, que hoy en día ya cerró sus puertas al público, aunque el local continúan explotándose como negocio de hostelería. El motivo por el que le denuncian es no pagar por la música que ponía en el local. Los inspectores lo comprobaron en varias ocasiones y un buen día este empresario se encontró con la demanda en el buzón de su correo, sin tener constancia de que le hubieran avisado antes.

Este empresario ha sido un insumiso por convicción, ya que está convencido de que los cobros que realiza esta entidad son «un auténtico atraco». Recientemente ha tenido otro juicio por la música que sonaba en la discoteca Olimpo de Vigo de octubre de 2010 a diciembre de 2011 y por la que ha tenido que pagar 7.500 euros. «De una demanda de 20.000 euros por 14 meses, lo hemos cerrado en 5.000 más el IVA», afirma. Esta experiencia le ha servido para acabar convencido de una cosa: «los inspectores de la SGAE son unos auténticos mercenarios».

E? su opinión, la sociedad de autores tiene un excesivo afán recaudatorio, sin importarle la cantidad que al final harán efectiva. «Lo que les importa es ingresar, imponer la ley para después llegar a la cuantía y eso me parece una vergüenza», critica.

«Cuando las demandas son de 100, 200, 500 o 1.000 euros por establecimiento y aceptan hasta pagos de hasta 50 euros, me parecen unos mercenarios; con que les pagues les da igual la cantidad, es un impuesto revolucionario», afirma.

Este empresario que regenta diversos establecimientos de hostelería en la ciudad olívica tampoco cree que sea justo el procedimiento sancionador de la SGAE, porque a él nunca le han llegado notificaciones previas ni advertencias. Son denuncias que llegan por sorpresa y que caen como un jarro de agua fría cuando la cuenta de resultados no va bien.

«Ningún inspector se ha presentado nunca delante de mí y, sin embargo ellos dicen que me han visitado», manifiesta. Por otra parte, al igual que sienten otros muchos empresarios y diferentes colectivos que deben abonar un canon por el uso de música en sus locales, cree que ese cobro no es justo y que el Gobierno central lo debería de abolir o modificar para ayudar a los empresarios del sector turístico y hostelero a salir de la crisis.

«Un robo»

«El canon me parece toda una injusticia y un robo, sobre todo en estos tiempos de crisis que estamos viviendo, no sé a donde iremos a parar con todo esto, hoy te compras un disco compacto y seguro que mañana entran los inspectores en tu casa», afirma.

Aboga porque el gobierno Central elabore un proyecto de ley para buscar otro sistema de financiación que no repercuta tanto en el bolsillo de los empresarios, porque si los ingresos en muchos casos no alcanzan para pagar a los propios empleados, debido a la caída del consumo, los abonos a la sociedad de autores son un gasto que dice no se lo pueden permitir en estos tiempos de crisis. «El señor Zapatero les puso tan a favor que ahora van de prepotentes por la vida y esta situación debe cambiar porque sino será la ruina para muchos empresarios». Sergio González entiende que los artistas y los intelectuales tengan derecho a cobrar por las obras de su propia creación, «pero una cantidad justa, porque ellos ya cobran con lo que venden».

Sergio González ha tenido que pagar 7.500 euros. ÓSCAR VÁZQUEZ
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