El tupé de Imanol dio la campanada en televisión

El peinado del actor y el tirante caído de Paula Vázquez agitaron Twitter

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Todo llega, todo cansa y todo pasa, sentenció Anne Igartiburu transmutada en Heráclito de Éfeso al filo de la medianoche y acompañada por su paisano Imanol Arias en el kilómetro cero de Madrid. Que se lo diga, si no, a Josema Yuste, ex Martes y Trece, que acompañó la última cena del 2012 con un especial de humor que viene a confirmar que la empanadilla de Móstoles fue un gag brillante, pero su fulgor ya se extinguió.

Después, mientras los españoles digerían las viandas y preparaban las copas, TVE servía, como de costumbre, la retransmisión más tradicional de las uvas, la de toda la vida, pero también la más cargada de enjundia y moralina en esta ocasión.

Al lado de esa esfinge vestida de rojo, el actor vasco parecía bajito, aunque aupado unos centímetros por un tupé que fue la primera comidilla del año en las redes sociales, a cuenta de la laca y las diatribas sobre si habría llegado en moto a la Puerta del Sol. Pero estaba crecido Imanol en su balcón y lanzó, no sabemos si al margen o no del guion, un mensaje plagado de proclamas sobre la crisis -«a un país no se lo puede obligar a vivir pobremente»-, llamadas al pueblo -«no tengan miedo, ustedes no son culpables de lo que ha pasado»- y alusiones a la Puerta del Sol como marco de protestas ciudadanas -«esta plaza en la que unas veces se cuentan un millón de personas y otras, con la misma gente, se cuentan cinco mil»-. Con la euforia del nuevo año, Imanol se invistió de telepredicador para explicarnos que «sin amor no somos nada» y rematar con un sincero «que Dios los bendiga a todos ustedes».

Ahondando en nuestra certeza del tempus fugit, el señor Alcántara aprovechó este prime time del año para anunciarnos que su serie Cuéntame ya ha llegado a los años ochenta y que mañana jueves regresa a Televisión Española con un episodio especial sobre la movida.

Mientras, en Antena 3, la noche arrancó con un refrito de tomas falsas y momentos hilarantes de la cadena en el 2012. Sin duda, las campanadas del 2013 encabezarán el ránking de la próxima Nochevieja. Paula Vázquez y Carlos Sobera afrontaban con desparpajo la retransmisión e incluso salieron a saludar a la muchedumbre en directo cuando, a falta de unos segundos para que bajara el carillón, un tirante del vestido de la presentadora se desprendió y Sobera tuvo que pedir auxilio a la sastra. «Es que yo soy experto en desnudarlas, pero no en vestirlas», dijo, rijoso, sin saber qué hacer con el pedazo de tela. Tras las uvas, Paula Vázquez brindó con cerveza gallega y con la mano en el corazón para mantener el escote a raya.

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