Abarrote en la estación espacial

Una sexta nave atracará en el laboratorio orbital, su máximo de ocupación


redacción / la voz

El párking de la Estación Espacial Internacional (ISS) está al completo. A finales de semana no cabrá ni una nave más. Las seis plazas disponibles en los puertos de atraque del complejo orbital llegarán a su límite con la llegada el viernes del carguero Dragon de la empresa Space X, que suministrará equipamiento científico y víveres a los seis astronautas que ocupan en la actualidad el mecano espacial.

No es habitual tanta actividad a más de 400 kilómetros de altura con respecto a la Tierra, lo que demuestra que el complejo ISS está en su fase de máximo rendimiento. El pasado sábado había llegado a la instalación otra nave de carga, en este caso la rusa Progress 63, que se unió a otra que ya se encontraba en el laboratorio, la Progress 62, ambas automatizadas.

En los puntos de anclaje de la estación, tanto en los módulos ruso como americano, se sitúan, además, las dos cápsulas Soyuz, las encargadas de transportar a los astronautas y de las que al menos una tiene que permanecer de forma permanente para atender cualquier posible emergencia, y la nave comercial Cygnus 6, de la empresa estadounidense Orbital Science Composition.

El hecho de que en el laboratorio orbital estén atracadas seis naves no supone ningún contratiempo para la actividad diaria de los astronautas. El guiado y el atraque se realiza de forma automática en cuanto se aproximan a la ISS mediante el sistema ruso Kurs, que fue actualizado hace dos años, y que encamina a las distintas lanzaderas, independientemente de su tamaño y modelo, a los seis puntos de anclaje habilitados. «Todas las naves tienen el mismo sistema de anclaje para poder acoplarse al complejo orbital», explica el astrofísico y divulgador Borja Tosar.

Será un overbooking asumible, que se mantendrá por poco tiempo, ya que en los próximos días está previsto que abandone la estación el carguero comercial Cignus 6. Su destino, como el de todas las naves de este tipo, será el de desintegrarse en la atmósfera, ya que hasta ahora no existe ningún sistema efectivo para recuperarlas y volverlas a utilizar para nuevos viajes. Pero en este caso su última misión será aprovechada para realizar un experimento científico. La NASA provocará un incendio en su interior, antes de volatizarse en la atmósfera, para estudiar en detalle el comportamiento de las llamas en ingravidez.

Hotel estelar

Tampoco será una misión rutinaria la que protagonizará el carguero Dragon de Space X. El próximo viernes realizará su despegue con el objetivo de llevar a la estación el prototipo de módulo hinchable que será probado durante dos años para estudiar si es posible que en el futuro los astronautas puedan mantenerse en órbita en este tipo de alojamientos. Es algo así como un hotel hinchable en el espacio, una iniciativa que fue encargada a la empresa Bigelow Space, propiedad del magnate hotelero Robert Bigelow. Tiene capacidad para seis personas y su desarrollo ha supuesto un coste de algo más de ochenta millones de euros.

Éxito de la tercera prueba para lograr un cohete que pueda reutilizarse

La compañía de transporte espacial de viajeros Blue Origin ha realizado con éxito la tercera prueba no tripulada de su cohete suborbital reutilizable «New Shepard», capaz de transportar seis pasajeros. Durante la prueba, desarrollada el pasado 2 de abril, el cohete y la cápsula, despegaron de un sitio de lanzamiento en el oeste de Texas y aterrizaron minutos más tarde de vuelta en una pista de aterrizaje, según la compañía. La cápsula, que volaba de manera autónoma, cayó en paracaídas en un sitio cercano y se recuperó.

«Perfecto aterrizaje a motor», escribió Jeff Bezos, presidente de Blue Origin, en su cuenta de Twitter, tras culminar con éxito la prueba, en la que la nave alcanzó 103 kilómetros de altura. Durante el descenso, el cohete activó sus motores de frenado a 1.200 metros de distancia con respecto a la superficie terrestre.

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